¡Hola queridos lectores! Ayer finalmente fue la presentación de la antologia del "I Certamen Literario Monstruos de la Razón", en la cual mi relato "La soledad de Jonas" tiene el honor de formar parte, debido a que quedo finalista en la categoria de Ciencia Ficción. Es por ello que aqui os traigo el relato completo, animandoos a que os hagais con la antologia completa, la cual por 10 Eurillos trae mas de 30 relatos de los diversos autores que quedaron tambien finalistas (Y ganadores) en dicho certamen.
LA SOLEDAD DE JONÁS
“Jonás abrió los ojos, y a su alrededor solo vislumbro oscuridad. Intento levantarse después de frotarse los ojos para eliminar los restos de legañas, y sintió como sus extremidades respondían de mala manera por la falta de alimento de los últimos días. Se apoyo en una pared próxima con las manos, y con un enorme esfuerzo se logro poner de pie. Sintió un pinchazo en la sien tan potente que apretó los dientes y emitió un gruñido tan fuerte como sus escasas fuerzas le permitieron. Mientras el creciente dolor de cabeza le taladraba el cerebro, recordó entre brumas mentales el como había llegado a esta situación.
Recordó como había encontrado abierto aquel escondido almacén en la vieja zona industrial al otro lado de la calle residencial al intentar huir del abrasador sol. Como había recorrido las desmoronadas estancias lenta y minuciosamente en busca de algo de alimento que llevarse a la boca. Como finalmente encontró en uno de los abandonados despachos, tras unas pilas de cajas, un pequeño armario minibar lleno de viejas botellas de Bourbon, la mayoría de ellas, con el precinto de garantía todavía puesto. ¡Aquella había sido una buena noche para emborracharse, recordar los buenos momentos y olvidar todo lo malo en la mas absoluta soledad!
Avanzo lentamente y con mucho cuidado por la habitación, palpando todo a su alrededor para no tropezar con alguno de los destrozados muebles que le rodeaban, aunque restos de escombros desperdigados por el suelo le hacían sentir que de un momento a otro caería golpeándose contra el suelo y no podría volver a levantarse. Esto último no ocurrió, y finalmente localizo la puerta del despacho. Estaba abierta. Intento recordar si al final con la borrachera la había cerrado, pero esa parte de la noche anterior había abandonado definitivamente su cabeza. Y en cualquier caso, poco importaba, ya que hacia semanas que no veía a nadie por la ciudad. Se paro en el umbral, y noto la desagradable sensación de que todo a su alrededor giraba sin ningún control. Instantes después se encontró agachado en una esquina vomitando bilis y restos de alcohol que su cuerpo no había podido aun asimilar. Cuando se incorporo se alejo trastabillando sin importarle haber dejado el suelo lleno del espeso fluido. Nadie acudiría para reprocharle nada, pues se encontraba solo en ese infernal lugar.
Encontró la cinta que abría la persiana de una ventana próxima. Y durante unos instantes dudo si era conveniente dejar pasar la luz que probablemente le cegaría y le incrementaría el ya de por si horrible dolor que le palpitaba en el interior del cráneo. Finalmente, agarro con fuerza la deshilachada cinta y tiro hacia abajo, dejando pasar una ingente cantidad de luz solar por todo el recinto. El haz de luz dejaba ver el polvo que flotaba en el ambiente, y alguna de sus partículas reflejaban la luz de tal manera que parecían aquel mágico “polvo de hadas” que hacia volar a los niños perdidos hacia Nunca Jamás. Observo a su alrededor, y vio las botellas de whisky vacías amontonadas al lado de la chaqueta que había utilizado como lecho aquella noche, así como el vómito que había depositado segundos antes sobre la descolorida pared y suelo, extendiéndose como una implacable marea. Sintió como se le revolvía el estomago de nuevo al ver la escena, y antes de volver a vomitar se alejo de aquel lugar que se le antojo que olía a alcohol, bilis y sudor.
La puerta que daba al exterior estaba cerrada. Jonás agarro el pomo metálico y sintió como se le quemaba la palma de la mano debido al mortal calor que despedía el sol. Giro el pomo y miro el exterior. Contemplo como los edificios de aquel pequeño barrio obrero antes ocupados por innumerables familias, despedían una triste sensación de abandono y decadencia, mientras un vengador sol mataba cualquier resto de vida en las solitarias calles. Contemplo el Bulevar comercial que ya no tenía las colas de clientes que lo abarrotaban en los viejos tiempos. Levanto su vista hacia el cielo de un azul profundo comprobando que estaba igualmente abandonado por las aves que antaño lo surcaban sin ningún límite de espacio, y que ninguna nube tapaba aunque solo fuera por breves instantes la estrella que lo alumbraba. “¿Cómo hemos llegado a esta situación?” se pregunto Jonás, aunque sabia sobradamente la respuesta. Se sabia desde hacia demasiado tiempo. Tanto, que si la humanidad hubiera querido se habría podido evitar, el problema estuvo en que no quiso. Volvió al interior del edificio para recoger la chaqueta que había utilizado esos últimos días para evitar que el sol le quemara. Y salio al exterior en busca de algo de alimento.
Caminaba despacio por las calles, para no echar a perder inútilmente las pocas fuerzas que le quedaban. Miraba con añoranza las calles de aquel lugar que hasta hacia unos meses había llamado hogar. Las jardineras vacías de plantas. Las paradas de autobús y las bocas de metro sin ningún viajero. Y no pudo reprimir que unas lágrimas resbalaran por su mejilla al pasar por delante de la casa que tan buenos momentos le había hecho pasar con su querida Lucia.
Habían pasado tres días desde la última vez que había estado con ella. Encerrados en casa día y noche haciendo el amor y recordando los buenos tiempos y esperando el final que habían sufrido todos sus vecinos al acabarse la reserva de alimentos de la ciudad. Por suerte Jonás y Lucia tenían una buena reserva de alimentos en la despensa. Y dado que ambos eran conscientes de que aquello no duraría mucho tiempo, habían decidido pasar los últimos momentos de su vida haciendo lo que mejor sabían hacer desde que se conocieron 15 años atrás. Amarse. Pero ahora… Ahora Lucia yacía muerta sobre la herrumbrosa cama, alimentando a las ratas y cucarachas que seguramente sobrevivirían a aquella catástrofe que asolaba al planeta. ¿Por qué a escondidas Lucia había dejado de comer? Jonás ahora comprendía el sacrificio que su amor había realizado en pos de mantenerle a el con vida, aunque solo fueran un par de días más. Pero el no lograba recuperarse del duro golpe que le había dado el destino, dejándole abandonado a su suerte, completamente solo en un mundo en plena decadencia.
Mientras lloraba mirando su antigua vivienda, Jonás tomo una última decisión. “¿Merecía realmente la pena el prolongar la vida en un lugar en donde la vida había sido negada desde hacia tiempo? Tal vez las religiones no estaban tan equivocadas al proponernos una alternativa a la desaparición total de nuestro cuerpo y alma. Tal vez un paraíso nos espera cuando la lógica nos dice que una vez muertos solo nos queda la existencia eterna como polvo. Tal vez el esperado armagedón había llegado para llevarnos a todos a un nuevo lugar donde nuestro afán creador y autodestructivo no tuviera límites. Tal vez los sueños de los hombres continúen vagando por el infinito espacio por siempre, buscando el momento de volver a reencarnarse en existencia terrenal. Tal vez…”
Una hoja arrugada de un viejo diario pasó volando arrastrada por el viento y se detuvo a los pies de Jonás, interrumpiendo sus cavilaciones. Jonás se agacho, recogió y leyó el texto amarilleado y casi borrado por el sol. Se trataba de la portada del diario que daba la noticia de que todo había terminado, y de que los errores acumulados por el ser humano en los últimos años habían finalmente dado el fruto que todos esperaban pero que nadie quería creer. La capa de ozono había sido finalmente destruida por los gases tóxicos, dejando pasar toda la potencia calorífica de la estrella que nos alumbraba y daba vida, en forma de destructores rayos ultravioletas. Jonás noto un fuerte dolor en el pecho al releer aquella terrible noticia y evocar las imágenes que habían dejado ver las pantallas de televisión en los últimos programas que emitieron. Y su mano instintivamente apretó el papel hasta hacerlo una bola y lo tiro lo mas lejos que pudo hasta que golpeo contra la acera y rodó por el suelo arrastrado por el viento.
Jonás se quito la camiseta, zapatos, calcetines, pantalón y ropa interior. Aparto su ropa a un lado y tumbo su cuerpo desnudo en las ascuas que ahora formaban la calzada. Sintió como a velocidad de vértigo el calor del astro le formaba llagas en todo el cuerpo y como el agua que lo formaba se evaporaba convirtiéndose en pequeños hilos de vapor. Y a pesar de que el dolor y la tortura se le hacia insoportable se prometió a si mismo que no dejaría escapar ni un grito de dolor, pues el mayor dolor ya lo había sufrido días antes, cuando Lucia le abandono para toda la eternidad. Miro al sol y noto como todo se volvía de un blanco intenso para tornarse momentos mas tarde en la más absoluta negrura. El último hombre sobre la tierra había muerto tal y como el primer hombre había llegado al mundo. Y con el, murió también el sueño de la humanidad, que se había prolongado ya muchos siglos.
Ahora sobre la marchita tierra, solo existen resquicios de lo que había sido su especie dominante. Derruidos edificios que se tornaran polvo con el paso de los milenios. Oxidados vehículos de metal que se volverán polvo por la corrosión. Restos de papel provenientes de periódicos, libros y panfletos publicitarios que serán arrastrados por el viento hasta hacerse polvo por la eterna erosión. Ahora solo queda un recuerdo que se tornara polvo cuando nada de lo creado por el hombre en toda su existencia quede en pie…”
Jonás dejo de escribir y se levanto del escritorio. Hecho una mirada hacia la cama donde dormía placidamente Lucia y sin hacer ningún ruido se acerco y la dio un suave beso en la frente. Jonás volvió a la mesa, apago la lamparita y enfilo hacia la cocina para comer algo. Las largas horas escribiendo con la tenue luz de la lamparita le habían dejado los ojos agotados. Abrió la nevera y sintió el suave frescor que emanaba de ella. Cogió un yogurt y se dirigió al sofá. - ¿Cómo puede mi amor dormir con el calor que hace? – se pregunto mientras encendía el televisor y ponía el canal internacional de noticias. Las noticias eran las de siempre. Guerra en Oriente Medio, hambre en África, pobreza en Suramérica, violencia en Norteamérica e indiferencia y atisbos del renacer del racismo en Europa. Accidentes en la carretera. Entupidas discusiones entre Políticos. Violencia machista. Fútbol para mantenernos contentos y alejados de los problemas que nos rodeaban. Y para terminar una noticia que le hizo esbozar una sarcástica sonrisa – “Científicos estadounidenses confirman que este año el hielo de los polos se ha derretido al doble de velocidad que el año anterior por el efecto invernadero…”
-----------------------------------
Para mas información sobre la antologia, visitar: www.sacodehuesos.com
¡Hasta la proxima entrada!
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
viernes, 20 de noviembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
RELATO: Se alquila habitación con vistas al infierno - CAPITULO FINAL
¡Hola queridos lectores! Aqui teneis el ultimo capitulo de mi particular homenaje a Lovecraft. Espero que lo disfruteis (Y de paso dejeis algun comentario ;)... Solo decir que el final a mi mismo me encanta... (Para anteriores capitulos dar un paseito por el Blog... Estan cerca :)
“En el anterior capitulo Luís comienza a interesarse por las actividades de sus caseros de una manera mas “cercana” y decide que ha llegado la hora de unirse a ellos para descubrir el misterio que envuelve todo ¿Lograra saberlo?
SEPTIMA PARTE: EL FINO HILO QUE SUSTENTA LA CORDURA
El tiempo comenzó a ir mas lento, según se acercaba la hora de comenzar mi iniciación en los secretos olvidados que me ofrecían Julia y Ricardo. Hacia quince minutos que me habia reunido con ellos en el salón, y todos esperábamos expectantes y silenciosos el momento en que el viejo reloj de pared diera las tres de la madrugada. Habían preparado todo para iniciar el descenso en el momento adecuado. Iban vestidos con unas túnicas oscuras, y a mi me habían dado una para ir acorde con la situación. Un viejo arcón de madera yacía en el suelo ocultando cualquier cosa que pudiera tener en su interior. En esos momentos, caí en la cuenta de que en su interior habia algún tipo de movimiento, pero la locura se habia adueñado de mi y solo podía pensar en el correr de las manillas del reloj. ¿Qué me habia pasado?
¡TONG! ¡TONG! ¡TONG! Llego la hora indicada, y mis anfitriones sin mediar palabra cargaron con el arcón de madera y se dirigieron hacia el exterior de la vivienda, como guiados por hilos invisibles. Les seguí, y en mi interior comenzó a formarse una sensación de júbilo como nunca antes habia sentido. ¿Volvíamos a las olvidadas catacumbas? No se el motivo, pero el terror que me habían causado en el momento de conocerlas ahora habia desaparecido por completo y realmente lo que deseaba era regresar a ellas…
La procesión que realizamos en pos de llegar hasta nuestro destino fue lenta y pesada, pero el pensar lo que nos esperaría en las profundidades de la tierra me hacia seguir con ánimos. Una vez que abrimos la puerta del portal que descendía a los “infiernos” comenzamos a escuchar el lejano tambor que habia conocido en mi anterior visita. Sonaba hueco y lejano, pero con cada paso que dábamos en los altos escalones, su intensidad se acrecentaba, hasta confundirse con los latidos de mi corazón. No se cuanto tiempo anduvimos por los extensos corredores, si digo la verdad me resulta imposible recordar el camino correcto que seguimos hasta llegar a la gran sala en donde debíamos realizar el ritual, el caso es que finalmente llegamos a aquel lugar desconocido por la civilización. Y sin más preámbulos comenzamos a forjar los hechos que harían de mi existencia una pesadilla sin sentido.
Era la misma sala que habia visitado en aquel “sueño” la noche pasada, pero no existía esa angustiosa sensación de estar en un lugar ajeno a la física humana. No habia niebla. La superficie era sólida, en el contexto que todos conocemos como sólido. Estaba iluminada por antorchas, no por una antinatural luz. Y en su centro, en lugar de un altar, habia una enorme roca negra de un material que nunca habia visto y con un pulido que hacia reflejar todo a su alrededor como si de un oscuro espejo se tratara. Se trataba según el “Kitah Al-Azif” de una de esas “llaves” levantadas por manos olvidadas para poder entrar en contacto con “El”, el creador de todo. Resulta extraño que lo supiera sin haber visto nunca una, pero el poder que emanaba de aquella roca me hizo saberlo.
Julia dejo caer la túnica al suelo dejando su cuerpo completamente desnudo al descubierto e instantáneamente se puso ha realizar una especie de danza sin sentido al ritmo de los tambores que ahora sonaban mas fuertes que nunca. Me resulto curioso el verla como fue traída al mundo, ya que las ropas procedentes de un pasado remoto que solía vestir durante el día a día, habían ocultado todo este tiempo un cuerpo que despertaba los instintos mas primarios del hombre, incitando a la lujuria que habita oculta en el interior de todos. Mi sangre comenzó a hervir, el deseo se apodero de mí y quitándome también la túnica y desnudándome me uní desesperado a esa maniática danza.
Ricardo hizo lo propio, pero emitiendo durante sus espasmódicos movimientos un gutural canto que unido a los tambores daban un ambiente oscuro a la escena. El hecho de que me sintiera a gusto entre esa locura que se estaba desatando, dejaba claro que mi cordura pendía de un fino hilo, el cual en unos instantes tendría que romperse, ya que Ricardo se acerco al arcón, lo abrió y pude comprobar lo que habia en su interior. Con su mano derecha saco un látigo con infinidad de colas rematadas con clavos oxidados, y con su otra mano elevo en el aire el cuerpo de un recién nacido que se movía y lloraba como consciente del destino que le aguardaba. ¿Cómo podía haber estado tan ciego respecto a las noticias de los últimos días? Ahora que me he puesto a atar cabos, se que si hubiera estado atento podría haber augurado todo… ¿Una ola de extrañas desapariciones de recién nacidos por la zona centro de Madrid?... ¿Pero que me importaba este hecho trivial si estaba a mi alcance el “conocimiento”?
Ricardo se acerco a mi y me ofreció el niño diciéndome estas simples palabras: - “Sabes lo que tienes que hacer”.- Lo sabia, y a pesar de lo horrible que fuera estaba dispuesto a condenar mi alma por toda la eternidad…
Y entonces estallo la tormenta. Como poseído por un demonio, Ricardo se acerco con paso seguro hacia Julia, y comenzó a golpear sin compasión su cuerpo desnudo, mientras entonaba un cántico que cada instante se elevaba más y mas por encima del ritmo incesante que reinaba en el ambiente. Gotas de sangre y sudor saltaban por el aire, mientras profundas heridas se abrían a cada golpe en el cuerpo de Julia haciendo correr por el suelo un rió de espeso liquido rojo. Estaba excitado al observar esta situación, y ni de lejos me sentí horrorizado. El olor a sangre y sudor que se notaba en el ambiente habia despertado en mi el instinto salvaje. Note la erección en mi entrepierna, y esa fue la chispa que acabo por incendiar mi mente. No dominaba mis actos, y sabia lo que debía hacer. Agarre con fuerza por el cuello el cuerpo del recién nacido y lo estampe contra la roca negra, con tanta fuerza que este se convirtió en un amasijo de carne, sangre y vísceras al primer golpe. En ese instante la niebla surgió de la nada cubriendo todo y se silencio el tambor. El único sonido que quedo fueron los lamentos de dolor y éxtasis que emitía Julia mientras Ricardo se recreaba con el dolor, y estos me estaban llevando hacia el abismo de la lujuria. Me acerque a ella, la levante del suelo, y sin contemplaciones comencé a fornicarla sin ser dueño de mis actos hasta que todo el mundo a mi alrededor se volvió de color rojo y la espiral de locura remitió tan rápido como habia llegado…
Cuando volví a ser dueño de mis actos, me encontré solo en mitad de la gargantuesca sala. La niebla impedía la visión a pocos pasos, pero al mirar mi cuerpo desnudo descarte inmediatamente que todo hubiera sido una visión. Me hallaba cubierto de sangre y a mis pies yacían inertes los cuerpos descuartizados de Julia y Ricardo, o al menos eso entendí, ya que el nivel de destrucción que presentaban era tal que impedía el reconocimiento a simple vista. ¿Qué era lo que habia hecho? Entonces, como una explosión en mi cabeza escuche aquellas palabras: - Hijo mió, ¿Me reconoces?-
Eres “El”, aquel del que se dice que creo el universo.- Dije, convencido de haber dado la respuesta correcta.
Pero… ¿Quién soy “Yo”?... Busca en tu interior la respuesta… Ahora tienes el conocimiento…- La voz volvió a explotar en mi interior. ¿Sabia realmente con quien hablaba? Por supuesto que lo sabía…
¿Lovecraft? No puede ser… tu… tu eras humano…- balbucee con miedo… si era quien creía que era, no me podía permitir un error… ¿O tal vez ya lo habia cometido?
¡Jajajajaja! – La risa retumbo por todos lados, haciendo temblar los cimientos de aquel infierno en que me encontraba – ¿”Humano“?... Humano puede ser cualquiera, yo existía antes que nadie… soy el miedo que habita en el interior de todo ser viviente… ¿Lovecraft? Puede ser que lo fuera, en algún momento, ahora soy lo que quieras que sea… ¿Qué es lo que quieres?-
Quiero saber… ¿Por qué he hecho esto? ¿Por qué me has obligado a cometer estos actos?...- No sabia que decir, le culpe a “El” de lo que habia ocurrido, aunque en el fondo temía su respuesta…
¿Obligarte yo? Has hecho lo que deseabas hacer, lo que desea hacer todo el mundo… Tener autentico poder sobre tus actos… ¿eso te lo he dado yo? – Me eche a llorar, ahora lo comprendía todo. “El” siempre habia estado en mi interior… ¿Realmente necesitaba saber que se ocultaba en las paginas de aquel libro llamado “se alquila habitación con vistas al infierno”? La respuesta ya la sabía antes de meterme en esta historia… Pues era mi propia historia… ¿Podría estar equivocado?...
La voz no volvió a decir palabra, no lo necesitaba, pues la voz era la mía. Conciencia lo llaman, y a pesar de todo, soy consciente de que escribo esto para redimirme… ¿Por estos actos que os cuento? Voy a ser sincero por una vez en esta historia… No temo los actos pasados… Temo las futuras decisiones que voy a tomar… decisiones que comienzan tal y como comienza el libro… por que desde esta habitación con vistas a una ciudad que arde con la puesta del sol como el mismísimo infierno y acompañado por este gato que vigila mis actos, escribo un nuevo comienzo. Un simple anuncio en el periódico que reza…
“Se alquila habitación a chico serio y responsable en piso amplio y luminoso. A 100 metros de la estación de metro de LATINA.
Preguntar por Luis: 91 469 32 42”
----------------------------------------
Y aqui acaba la pesadilla... Pronto un nuevo relato que poco o nada tiene que ver con el terror...
¡Hasta la proxima entrada! Y recordar... Tened miedo... Mucho miedo
“En el anterior capitulo Luís comienza a interesarse por las actividades de sus caseros de una manera mas “cercana” y decide que ha llegado la hora de unirse a ellos para descubrir el misterio que envuelve todo ¿Lograra saberlo?
SEPTIMA PARTE: EL FINO HILO QUE SUSTENTA LA CORDURA
El tiempo comenzó a ir mas lento, según se acercaba la hora de comenzar mi iniciación en los secretos olvidados que me ofrecían Julia y Ricardo. Hacia quince minutos que me habia reunido con ellos en el salón, y todos esperábamos expectantes y silenciosos el momento en que el viejo reloj de pared diera las tres de la madrugada. Habían preparado todo para iniciar el descenso en el momento adecuado. Iban vestidos con unas túnicas oscuras, y a mi me habían dado una para ir acorde con la situación. Un viejo arcón de madera yacía en el suelo ocultando cualquier cosa que pudiera tener en su interior. En esos momentos, caí en la cuenta de que en su interior habia algún tipo de movimiento, pero la locura se habia adueñado de mi y solo podía pensar en el correr de las manillas del reloj. ¿Qué me habia pasado?
¡TONG! ¡TONG! ¡TONG! Llego la hora indicada, y mis anfitriones sin mediar palabra cargaron con el arcón de madera y se dirigieron hacia el exterior de la vivienda, como guiados por hilos invisibles. Les seguí, y en mi interior comenzó a formarse una sensación de júbilo como nunca antes habia sentido. ¿Volvíamos a las olvidadas catacumbas? No se el motivo, pero el terror que me habían causado en el momento de conocerlas ahora habia desaparecido por completo y realmente lo que deseaba era regresar a ellas…
La procesión que realizamos en pos de llegar hasta nuestro destino fue lenta y pesada, pero el pensar lo que nos esperaría en las profundidades de la tierra me hacia seguir con ánimos. Una vez que abrimos la puerta del portal que descendía a los “infiernos” comenzamos a escuchar el lejano tambor que habia conocido en mi anterior visita. Sonaba hueco y lejano, pero con cada paso que dábamos en los altos escalones, su intensidad se acrecentaba, hasta confundirse con los latidos de mi corazón. No se cuanto tiempo anduvimos por los extensos corredores, si digo la verdad me resulta imposible recordar el camino correcto que seguimos hasta llegar a la gran sala en donde debíamos realizar el ritual, el caso es que finalmente llegamos a aquel lugar desconocido por la civilización. Y sin más preámbulos comenzamos a forjar los hechos que harían de mi existencia una pesadilla sin sentido.
Era la misma sala que habia visitado en aquel “sueño” la noche pasada, pero no existía esa angustiosa sensación de estar en un lugar ajeno a la física humana. No habia niebla. La superficie era sólida, en el contexto que todos conocemos como sólido. Estaba iluminada por antorchas, no por una antinatural luz. Y en su centro, en lugar de un altar, habia una enorme roca negra de un material que nunca habia visto y con un pulido que hacia reflejar todo a su alrededor como si de un oscuro espejo se tratara. Se trataba según el “Kitah Al-Azif” de una de esas “llaves” levantadas por manos olvidadas para poder entrar en contacto con “El”, el creador de todo. Resulta extraño que lo supiera sin haber visto nunca una, pero el poder que emanaba de aquella roca me hizo saberlo.
Julia dejo caer la túnica al suelo dejando su cuerpo completamente desnudo al descubierto e instantáneamente se puso ha realizar una especie de danza sin sentido al ritmo de los tambores que ahora sonaban mas fuertes que nunca. Me resulto curioso el verla como fue traída al mundo, ya que las ropas procedentes de un pasado remoto que solía vestir durante el día a día, habían ocultado todo este tiempo un cuerpo que despertaba los instintos mas primarios del hombre, incitando a la lujuria que habita oculta en el interior de todos. Mi sangre comenzó a hervir, el deseo se apodero de mí y quitándome también la túnica y desnudándome me uní desesperado a esa maniática danza.
Ricardo hizo lo propio, pero emitiendo durante sus espasmódicos movimientos un gutural canto que unido a los tambores daban un ambiente oscuro a la escena. El hecho de que me sintiera a gusto entre esa locura que se estaba desatando, dejaba claro que mi cordura pendía de un fino hilo, el cual en unos instantes tendría que romperse, ya que Ricardo se acerco al arcón, lo abrió y pude comprobar lo que habia en su interior. Con su mano derecha saco un látigo con infinidad de colas rematadas con clavos oxidados, y con su otra mano elevo en el aire el cuerpo de un recién nacido que se movía y lloraba como consciente del destino que le aguardaba. ¿Cómo podía haber estado tan ciego respecto a las noticias de los últimos días? Ahora que me he puesto a atar cabos, se que si hubiera estado atento podría haber augurado todo… ¿Una ola de extrañas desapariciones de recién nacidos por la zona centro de Madrid?... ¿Pero que me importaba este hecho trivial si estaba a mi alcance el “conocimiento”?
Ricardo se acerco a mi y me ofreció el niño diciéndome estas simples palabras: - “Sabes lo que tienes que hacer”.- Lo sabia, y a pesar de lo horrible que fuera estaba dispuesto a condenar mi alma por toda la eternidad…
Y entonces estallo la tormenta. Como poseído por un demonio, Ricardo se acerco con paso seguro hacia Julia, y comenzó a golpear sin compasión su cuerpo desnudo, mientras entonaba un cántico que cada instante se elevaba más y mas por encima del ritmo incesante que reinaba en el ambiente. Gotas de sangre y sudor saltaban por el aire, mientras profundas heridas se abrían a cada golpe en el cuerpo de Julia haciendo correr por el suelo un rió de espeso liquido rojo. Estaba excitado al observar esta situación, y ni de lejos me sentí horrorizado. El olor a sangre y sudor que se notaba en el ambiente habia despertado en mi el instinto salvaje. Note la erección en mi entrepierna, y esa fue la chispa que acabo por incendiar mi mente. No dominaba mis actos, y sabia lo que debía hacer. Agarre con fuerza por el cuello el cuerpo del recién nacido y lo estampe contra la roca negra, con tanta fuerza que este se convirtió en un amasijo de carne, sangre y vísceras al primer golpe. En ese instante la niebla surgió de la nada cubriendo todo y se silencio el tambor. El único sonido que quedo fueron los lamentos de dolor y éxtasis que emitía Julia mientras Ricardo se recreaba con el dolor, y estos me estaban llevando hacia el abismo de la lujuria. Me acerque a ella, la levante del suelo, y sin contemplaciones comencé a fornicarla sin ser dueño de mis actos hasta que todo el mundo a mi alrededor se volvió de color rojo y la espiral de locura remitió tan rápido como habia llegado…
Cuando volví a ser dueño de mis actos, me encontré solo en mitad de la gargantuesca sala. La niebla impedía la visión a pocos pasos, pero al mirar mi cuerpo desnudo descarte inmediatamente que todo hubiera sido una visión. Me hallaba cubierto de sangre y a mis pies yacían inertes los cuerpos descuartizados de Julia y Ricardo, o al menos eso entendí, ya que el nivel de destrucción que presentaban era tal que impedía el reconocimiento a simple vista. ¿Qué era lo que habia hecho? Entonces, como una explosión en mi cabeza escuche aquellas palabras: - Hijo mió, ¿Me reconoces?-
Eres “El”, aquel del que se dice que creo el universo.- Dije, convencido de haber dado la respuesta correcta.
Pero… ¿Quién soy “Yo”?... Busca en tu interior la respuesta… Ahora tienes el conocimiento…- La voz volvió a explotar en mi interior. ¿Sabia realmente con quien hablaba? Por supuesto que lo sabía…
¿Lovecraft? No puede ser… tu… tu eras humano…- balbucee con miedo… si era quien creía que era, no me podía permitir un error… ¿O tal vez ya lo habia cometido?
¡Jajajajaja! – La risa retumbo por todos lados, haciendo temblar los cimientos de aquel infierno en que me encontraba – ¿”Humano“?... Humano puede ser cualquiera, yo existía antes que nadie… soy el miedo que habita en el interior de todo ser viviente… ¿Lovecraft? Puede ser que lo fuera, en algún momento, ahora soy lo que quieras que sea… ¿Qué es lo que quieres?-
Quiero saber… ¿Por qué he hecho esto? ¿Por qué me has obligado a cometer estos actos?...- No sabia que decir, le culpe a “El” de lo que habia ocurrido, aunque en el fondo temía su respuesta…
¿Obligarte yo? Has hecho lo que deseabas hacer, lo que desea hacer todo el mundo… Tener autentico poder sobre tus actos… ¿eso te lo he dado yo? – Me eche a llorar, ahora lo comprendía todo. “El” siempre habia estado en mi interior… ¿Realmente necesitaba saber que se ocultaba en las paginas de aquel libro llamado “se alquila habitación con vistas al infierno”? La respuesta ya la sabía antes de meterme en esta historia… Pues era mi propia historia… ¿Podría estar equivocado?...
La voz no volvió a decir palabra, no lo necesitaba, pues la voz era la mía. Conciencia lo llaman, y a pesar de todo, soy consciente de que escribo esto para redimirme… ¿Por estos actos que os cuento? Voy a ser sincero por una vez en esta historia… No temo los actos pasados… Temo las futuras decisiones que voy a tomar… decisiones que comienzan tal y como comienza el libro… por que desde esta habitación con vistas a una ciudad que arde con la puesta del sol como el mismísimo infierno y acompañado por este gato que vigila mis actos, escribo un nuevo comienzo. Un simple anuncio en el periódico que reza…
“Se alquila habitación a chico serio y responsable en piso amplio y luminoso. A 100 metros de la estación de metro de LATINA.
Preguntar por Luis: 91 469 32 42”
----------------------------------------
Y aqui acaba la pesadilla... Pronto un nuevo relato que poco o nada tiene que ver con el terror...
¡Hasta la proxima entrada! Y recordar... Tened miedo... Mucho miedo
martes, 10 de noviembre de 2009
RELATO: Se alquila habitación con vistas al infierno. CAPITULO VI
¡Hola queridos lectores! Aqui os traigo el 6 capitulo (Y penultimo) de este particular homenaje al gran "Lovecraft", Un capitulo en el que la pesadilla final se palpa... Solo espero que paseis miedo... Mucho miedo... (Para leer anteriores capitulos echar un vistazo al blog, estan cerquita ;)
“En el anterior capitulo, Luís se adentra en el laberinto de túneles que hay en el subsuelo de Madrid. Allí, se descubre que nada es lo que parece, y sin darse cuenta se ve envuelto en una situación que duda si es sueño o realidad…”
SEXTA PARTE: APRENDIENDO
Al despertar, me encontré tumbado encima de la cama de mi habitación como si no hubiera ocurrido nada. La ventana estaba abierta y una suave brisa mecía las blancas cortinas. Era de día, aunque en esos momentos de desconcierto, no logre adivinar la hora en la que estaba. Me desperece tranquilamente, y mire todo alrededor. Nada parecía haber cambiado, sin embargo una extraña sensación me atenazaba el interior como queriendo desgarrar mis entrañas. Me vino a la cabeza la frase aquella que me habia hecho caer en letargo. ¿Habia sido real todo lo ocurrido aquella noche? Una persona con dos dedos de frente habría negado los hechos, atribuyéndolos a una simple pesadilla de esas que hacen que abras los ojos asustado en medio de la noche, gritando hasta que la voz parece querer abandonarte. Y doy fe de que eso hice, hasta que el intento de ponerme en pie, hizo caer al suelo el libro que creí haber soñado.
Lo mire durante unos segundos sin atreverme a agacharme para recogerlo, como si esta simple acción pudiera cambiar en algo los acontecimientos ocurridos, pero finalmente extendí mi brazo y lo recogí. No conozco el motivo, pero una vez que se encontró entre mis manos, note como una calida sensación comenzó a extenderse dentro de mí, apartando el agobiante estado con al que me habia levantado. ¿Cuál podía ser el motivo? El idioma me alejaba de la historia que habia en su interior, pero presentí que muchas respuestas a lo ocurrido en este extraño lugar se hallarían en su interior…
En ese instante, se abrió la puerta de la habitación, y entraron tanto Ricardo como Julia. Ambos, se quedaron de pie en el umbral de la puerta, mirándome con cara sonriente. Hasta que finalmente Ricardo habló: - Me alegro de que hayas despertado, en breve podremos comenzar los preparativos…-
¿Preparativos? ¿De que me hablaba? En ese instante, ya no dudaba de la locura de mis caseros, y ahora resultaba que me querían meter en algo que no comprendía. - ¿De que me estáis hablando? Yo solo quería independizarme…- dije balbuceando.
A esto Julia replico con las siguientes palabras:- Ya has entrado en el círculo, y ahora es necesario que aprendas. “El” lo reclama, así que será mejor que colabores por que si no…- Dejo la frase amenazante sin terminar, y una vez mas el miedo se adueño de mi…
¿Dónde me habia metido? Pero lo que mas miedo me dio es que realmente, en lo más profundo de mis pensamientos, quería saber de que trataba todo esto.
Pasaron unos largos y silenciosos minutos mientras en mi cabeza giraban una y otra vez los acontecimientos que me habían llevado hasta este punto, hasta que finalmente, decidí colaborar, y mirándolos a los ojos dije: - De acuerdo, haré cuanto me digáis, pero responderme a esta pregunta que me lleva atormentando desde que llegue. ¿Qué es ese extraño idioma de los libros y que relación tiene todo esto con Lovecraft?-
La respuesta por parte de Ricardo no se hizo esperar, y una sonora carcajada surgió repentinamente de sus labios: - ¡Jajajajajajaja! Sabía que no nos equivocábamos contigo. Pero aunque no lo creas, esas son demasiadas preguntas. La repuesta llegara a su debido tiempo mientras tanto, prepárate para iniciarte como miembro del círculo esta noche, leyendo este libro…-
Se acerco a la estantería, agarro el “Kitah Al-Azif” y me lo tendió – Tal vez el nombre “Necronomicon” te suene mas que el titulo que aquí reza, esta es una traducción al castellano de la obra original… En cuanto hayas leído las páginas marcadas, estarás realmente listo para aceptar los conocimientos que te serán presentados… Hasta entonces… Disfrútalo…- Acabo la frase con un susurro, e inmediatamente, tanto el como Julia se fueron cerrando la puerta a su paso. Me encontré una vez mas solo en la habitación, la única diferencia que habia con respecto a otras ocasiones es que ahora podría empezar a aprender.
“Hay formas de existencia mas allá de la comprensión humana, que esperan dormidas su despertar. A ellos no les afecta el tiempo, pues el tiempo no es más que uno de sus sueños; ni les afecta la muerte, pues ellos son la muerte; Ni les afecta la distancia, pues pueden estar a la vez allí y aquí. Esperan por que saben que pueden esperar cuanto quieran, y lo único que les saca de su letargo es la idea de crear o arrebatar sueños ajenos…”
“El mas grande de todos es “El”, el creador de todo lo conocido y por conocer. Sus sueños son creación, y sus creaciones tan volátiles como los sueños en la memoria de los soñadores. Existe en todos sitios, y sus susurros matan o dan vida a voluntad. Y su voluntad no es otra que crear el caos a partir del orden, o el orden de a partir de la nada. Pues la nada es su hogar y desde allí sueña con el principio y fin de todo…”
“Aquel que llegue a una de las “llaves”, podrá contactar con “El”, realizando las pruebas que crea oportunas. Aunque se ofrece a su voluntad, y esta es cambiante como lo es el universo. ¿Qué puede desear quien lo tiene todo y nada a su vez?...”
Seguí leyendo, párrafo tras párrafo de esas extrañas ideas plasmadas en papel por aquel loco escritor desconocido llamado “Abdul Al-Hazred”, hasta que los ojos me escocieron por el esfuerzo al que los sometía. Leí rápido, sin pararme a pensar en el significado de tales palabras, lo único que puedo decir al respecto es que su locura es contagiosa, y por instantes sentía el deseo de acercarme a ese creador maravilloso y horrible a su vez. Ahora si que estaba dispuesto a aprenderlo todo… Por suerte para mi, ya habia anochecido, y la hora para iniciarme estaba próxima… Tal vez demasiado.
---------------------------------------
¡Hasta la proxima entrada!
“En el anterior capitulo, Luís se adentra en el laberinto de túneles que hay en el subsuelo de Madrid. Allí, se descubre que nada es lo que parece, y sin darse cuenta se ve envuelto en una situación que duda si es sueño o realidad…”
SEXTA PARTE: APRENDIENDO
Al despertar, me encontré tumbado encima de la cama de mi habitación como si no hubiera ocurrido nada. La ventana estaba abierta y una suave brisa mecía las blancas cortinas. Era de día, aunque en esos momentos de desconcierto, no logre adivinar la hora en la que estaba. Me desperece tranquilamente, y mire todo alrededor. Nada parecía haber cambiado, sin embargo una extraña sensación me atenazaba el interior como queriendo desgarrar mis entrañas. Me vino a la cabeza la frase aquella que me habia hecho caer en letargo. ¿Habia sido real todo lo ocurrido aquella noche? Una persona con dos dedos de frente habría negado los hechos, atribuyéndolos a una simple pesadilla de esas que hacen que abras los ojos asustado en medio de la noche, gritando hasta que la voz parece querer abandonarte. Y doy fe de que eso hice, hasta que el intento de ponerme en pie, hizo caer al suelo el libro que creí haber soñado.
Lo mire durante unos segundos sin atreverme a agacharme para recogerlo, como si esta simple acción pudiera cambiar en algo los acontecimientos ocurridos, pero finalmente extendí mi brazo y lo recogí. No conozco el motivo, pero una vez que se encontró entre mis manos, note como una calida sensación comenzó a extenderse dentro de mí, apartando el agobiante estado con al que me habia levantado. ¿Cuál podía ser el motivo? El idioma me alejaba de la historia que habia en su interior, pero presentí que muchas respuestas a lo ocurrido en este extraño lugar se hallarían en su interior…
En ese instante, se abrió la puerta de la habitación, y entraron tanto Ricardo como Julia. Ambos, se quedaron de pie en el umbral de la puerta, mirándome con cara sonriente. Hasta que finalmente Ricardo habló: - Me alegro de que hayas despertado, en breve podremos comenzar los preparativos…-
¿Preparativos? ¿De que me hablaba? En ese instante, ya no dudaba de la locura de mis caseros, y ahora resultaba que me querían meter en algo que no comprendía. - ¿De que me estáis hablando? Yo solo quería independizarme…- dije balbuceando.
A esto Julia replico con las siguientes palabras:- Ya has entrado en el círculo, y ahora es necesario que aprendas. “El” lo reclama, así que será mejor que colabores por que si no…- Dejo la frase amenazante sin terminar, y una vez mas el miedo se adueño de mi…
¿Dónde me habia metido? Pero lo que mas miedo me dio es que realmente, en lo más profundo de mis pensamientos, quería saber de que trataba todo esto.
Pasaron unos largos y silenciosos minutos mientras en mi cabeza giraban una y otra vez los acontecimientos que me habían llevado hasta este punto, hasta que finalmente, decidí colaborar, y mirándolos a los ojos dije: - De acuerdo, haré cuanto me digáis, pero responderme a esta pregunta que me lleva atormentando desde que llegue. ¿Qué es ese extraño idioma de los libros y que relación tiene todo esto con Lovecraft?-
La respuesta por parte de Ricardo no se hizo esperar, y una sonora carcajada surgió repentinamente de sus labios: - ¡Jajajajajajaja! Sabía que no nos equivocábamos contigo. Pero aunque no lo creas, esas son demasiadas preguntas. La repuesta llegara a su debido tiempo mientras tanto, prepárate para iniciarte como miembro del círculo esta noche, leyendo este libro…-
Se acerco a la estantería, agarro el “Kitah Al-Azif” y me lo tendió – Tal vez el nombre “Necronomicon” te suene mas que el titulo que aquí reza, esta es una traducción al castellano de la obra original… En cuanto hayas leído las páginas marcadas, estarás realmente listo para aceptar los conocimientos que te serán presentados… Hasta entonces… Disfrútalo…- Acabo la frase con un susurro, e inmediatamente, tanto el como Julia se fueron cerrando la puerta a su paso. Me encontré una vez mas solo en la habitación, la única diferencia que habia con respecto a otras ocasiones es que ahora podría empezar a aprender.
“Hay formas de existencia mas allá de la comprensión humana, que esperan dormidas su despertar. A ellos no les afecta el tiempo, pues el tiempo no es más que uno de sus sueños; ni les afecta la muerte, pues ellos son la muerte; Ni les afecta la distancia, pues pueden estar a la vez allí y aquí. Esperan por que saben que pueden esperar cuanto quieran, y lo único que les saca de su letargo es la idea de crear o arrebatar sueños ajenos…”
“El mas grande de todos es “El”, el creador de todo lo conocido y por conocer. Sus sueños son creación, y sus creaciones tan volátiles como los sueños en la memoria de los soñadores. Existe en todos sitios, y sus susurros matan o dan vida a voluntad. Y su voluntad no es otra que crear el caos a partir del orden, o el orden de a partir de la nada. Pues la nada es su hogar y desde allí sueña con el principio y fin de todo…”
“Aquel que llegue a una de las “llaves”, podrá contactar con “El”, realizando las pruebas que crea oportunas. Aunque se ofrece a su voluntad, y esta es cambiante como lo es el universo. ¿Qué puede desear quien lo tiene todo y nada a su vez?...”
Seguí leyendo, párrafo tras párrafo de esas extrañas ideas plasmadas en papel por aquel loco escritor desconocido llamado “Abdul Al-Hazred”, hasta que los ojos me escocieron por el esfuerzo al que los sometía. Leí rápido, sin pararme a pensar en el significado de tales palabras, lo único que puedo decir al respecto es que su locura es contagiosa, y por instantes sentía el deseo de acercarme a ese creador maravilloso y horrible a su vez. Ahora si que estaba dispuesto a aprenderlo todo… Por suerte para mi, ya habia anochecido, y la hora para iniciarme estaba próxima… Tal vez demasiado.
---------------------------------------
¡Hasta la proxima entrada!
lunes, 2 de noviembre de 2009
RELATO: Se alquila habitación con vistas al infierno. CAPITULO V
¡Hola queridos lectores! Aquí continua la pesadilla de nuestro amigo Luis, solo espero que su viaje a las profundidades acabe bien... (Y si no leisteis anteriores capitulos hechar un vistazo al blog, estan cerquita ;)
“En el anterior capitulo, Luís lee compulsivamente la obra de Lovecraft, y comienza a indagar sobre las actividades nocturnas de sus misteriosos caseros, descubriendo algo que ni se imaginaba…”
QUINTA PARTE: CONOCIMIENTO
Tarde varios minutos en situar el origen de aquel inclasificable tamborileo, debido a la reflexión de su sonido en la dura y pulida roca, pero finalmente mi sentido del oído se acostumbro al palpitante e incesante ritmo y creí conocer su dirección exacta. De entre todos los túneles que se abrían a izquierda y derecha, decidí que el camino a tomar era un túnel más estrecho que el resto, el cual se adentraba aun más en las profundidades de la tierra. Así que dirigí mis pasos hacia su interior, sin importarme el riesgo que podía correr en caso de perderme en aquel laberinto sin final.
No recuerdo cuanto tiempo camine, solo se que fue mucho, y que mis extremidades cansadas por la falta de sueño que habría sufrido en los últimos tiempos comenzaban a darme pinchazos. Acusaba cada vez más el cansancio, y solo continuaba movido por un impulso ajeno a mi voluntad. Tanto fue así, que no repare en que la débil luz que proyectaban las antorchas comenzó a desvanecerse hasta sumir el corredor en la más absoluta y terrorífica oscuridad. En ese momento, al verme solo y sin posibilidad de retroceder debido al cansancio, me desmaye, o al menos eso quiero creer.
El siguiente fragmento de mi historia, no puedo constatar que sea real o fruto de los delirios de una persona que ha traspasado la fina barrera de la cordura, aunque si me dieran a elegir una de estas dos opciones, rezaría a los dioses en los cuales nunca he creído por que se tratara de una enfermedad mental. Así por lo menos el resto de la humanidad se mantendría al margen de esa monstruosa realidad que se hallaría únicamente en el interior de mi desquiciada cabeza. Lamentablemente, tengo suficientes indicios para constatar que un mal más antiguo que la tierra y más terrorífico que la más terrible pesadilla de un perturbado, espera expectante el momento propicio para darse a conocer y salir de su ya demasiado largo letargo.
Abrí los ojos, y lo primero que comprobé era si seguía encontrándome en ese olvidado lugar. Palpando el frió y duro suelo pude comprobar que así era, aunque algo en mi interior me gritaba que todo era diferente. Mientras hacia el esfuerzo por levantarme, descubrí que ya no me hallaba entre profundas tinieblas. Un leve resplandor de un color que no soy capaz de describir iluminaba las lisas paredes del corredor y una niebla antinatural se movía silenciosa a ras del suelo, impidiendo la visión de las viejas baldosas de granito. El sonido del tambor seguía estando presente, pero su sonido me llegaba como si su intérprete se hallara encerrado en una caja en algún lugar muy alejado.
Comencé de nuevo a caminar por el angosto pasillo, esta vez en la dirección que creí que me llevaría de vuelta hasta las escaleras que me habían traído hasta este lugar. Pero como dije antes algo había cambiado. Según avanzaba, descubrí que las paredes antes pulidas, estaban ahora grabadas con símbolos e imágenes que no era capaz de descifrar. ¿Se parecían al idioma empleado en los libros de Lovecraft del piso? Me pare un momento para cerciorarme, y al acercarme a la pared ocurrió algo que me hizo emitir un grito de terror. La pared que antes había sido de dura roca, tenía ahora una textura viscosa que palpitaba levemente al ritmo de ese tambor que me acompañaba desde el inicio de ese aquel descenso a los infiernos. Al observar más de cerca los símbolos a los que he hecho alusión me di cuenta de que no eran tales, si no algo parecido a las venas marcadas de un ser vivo. Incluso por unos instantes me pareció escuchar el fluir de algún tipo de sustancia por su interior…
Retrocedí unos pasos, hasta que mi espalda choco con la “pared” enfrentada, y entonces sentí en mis propias carnes una sensación similar al roce de la carne fresca y recién descuartizada. En ese momento, enloquecí y salí corriendo sin ningún control buscando la salida, hasta que mis pasos me llevaron a un lugar en el que no había estado aun, y cuya grandiosidad hizo detener mis pies en seco.
Una inmensa sala circular creció ante mí de la nada, hasta que mi vista solo alcanzaba a vislumbrar los débiles contornos de sus alejadas paredes. Una inmensa cúpula cubría el lugar, con unas gárgolas de formas terribles e impías cuya perfección en sus formas daba la sensación de constar de vida, y de cuyas deformes bocas caía un chorro de algún tipo de liquido que la leve iluminación no me dejaba apreciar. En el centro de la sala había un enorme altar labrado en roca al cual se podía acceder a través de unos escalones demasiado altos como para haber sido hechos a medida del pie humano. Y encima del altar, algún tipo de objeto, que parecía ser el origen de la antinatural iluminación que llenaba todo desde mi despertar en el frió pasillo.
Me acerque lentamente hasta la base del altar, mientras la espesa niebla que me cubría ahora hasta las rodillas se apartaba perezosamente a mi paso. En ese momento tuve el sobrecogedor presentimiento de que algo se podía estar arrastrando por el suelo lejos de mi visión. Pero yo estaba en ese instante tan intrigado por descubrir el origen de la misteriosa luz, que rechace cualquier idea relacionada con indagar sobre cualquier cosa que se ocultara entre la neblina. Y de esta manera comencé a subir los inhumanos escalones que me llevarían hasta lo que fuera que se ocultara en lo alto del altar.
Subir esos pocos escalones, no me trajo ningún tipo de problema, salvo la sensación de caminar sobre un material no del todo solidó a pesar de su apariencia rocosa. A si que en unos segundos me encontré en lo alto de aquella plataforma piramidal que sostenía el altar. Ahora que lo tenia a tan solo un palmo de mi, pude admirar la calidad de los grabados que lo cubrían de arriba abajo. En toda su superficie se representaban figuras monstruosas que pude reconocer por las descripciones que Lovecraft habia dejado en sus relatos. De esta manera criaturas informes como Cthulhu, Dagón, Yog Shothot, Shub Niggurath, Nyarlathotep y Azathoth palpitaban en la antinatural roca custodiando el objeto en lo alto: Un simple libro encuadernado en piel y en cuya portada se podía leer “Se alquila habitación con vistas al infierno” por H. P. Lovecraft.
Acerque al mano, lo recogí y me puse a estudiarlo detenidamente, ya que a pesar de todo el tiempo que habia estado leyendo una y otra vez los relatos de ese escritor no reconocía el titulo de este libro. Lo abrí, y me choque de nuevo contra el desconocimiento de aquel idioma desconocido. En ese momento, note como algo se apoyaba en mi hombro, y una voz que me resulto conocida dijo: -Bien, parece que empiezas a tener el conocimiento necesario… – Con esas palabras resonando una y otra vez en mi cabeza, me desmaye una vez más.
----------------------------------------------
Y hasta aqui el 5º capitulo de este homenaje al gran Lovecraft... ¡Hasta la proxima entrada! (Y recordar tener miedo... Mucho miedo)
“En el anterior capitulo, Luís lee compulsivamente la obra de Lovecraft, y comienza a indagar sobre las actividades nocturnas de sus misteriosos caseros, descubriendo algo que ni se imaginaba…”
QUINTA PARTE: CONOCIMIENTO
Tarde varios minutos en situar el origen de aquel inclasificable tamborileo, debido a la reflexión de su sonido en la dura y pulida roca, pero finalmente mi sentido del oído se acostumbro al palpitante e incesante ritmo y creí conocer su dirección exacta. De entre todos los túneles que se abrían a izquierda y derecha, decidí que el camino a tomar era un túnel más estrecho que el resto, el cual se adentraba aun más en las profundidades de la tierra. Así que dirigí mis pasos hacia su interior, sin importarme el riesgo que podía correr en caso de perderme en aquel laberinto sin final.
No recuerdo cuanto tiempo camine, solo se que fue mucho, y que mis extremidades cansadas por la falta de sueño que habría sufrido en los últimos tiempos comenzaban a darme pinchazos. Acusaba cada vez más el cansancio, y solo continuaba movido por un impulso ajeno a mi voluntad. Tanto fue así, que no repare en que la débil luz que proyectaban las antorchas comenzó a desvanecerse hasta sumir el corredor en la más absoluta y terrorífica oscuridad. En ese momento, al verme solo y sin posibilidad de retroceder debido al cansancio, me desmaye, o al menos eso quiero creer.
El siguiente fragmento de mi historia, no puedo constatar que sea real o fruto de los delirios de una persona que ha traspasado la fina barrera de la cordura, aunque si me dieran a elegir una de estas dos opciones, rezaría a los dioses en los cuales nunca he creído por que se tratara de una enfermedad mental. Así por lo menos el resto de la humanidad se mantendría al margen de esa monstruosa realidad que se hallaría únicamente en el interior de mi desquiciada cabeza. Lamentablemente, tengo suficientes indicios para constatar que un mal más antiguo que la tierra y más terrorífico que la más terrible pesadilla de un perturbado, espera expectante el momento propicio para darse a conocer y salir de su ya demasiado largo letargo.
Abrí los ojos, y lo primero que comprobé era si seguía encontrándome en ese olvidado lugar. Palpando el frió y duro suelo pude comprobar que así era, aunque algo en mi interior me gritaba que todo era diferente. Mientras hacia el esfuerzo por levantarme, descubrí que ya no me hallaba entre profundas tinieblas. Un leve resplandor de un color que no soy capaz de describir iluminaba las lisas paredes del corredor y una niebla antinatural se movía silenciosa a ras del suelo, impidiendo la visión de las viejas baldosas de granito. El sonido del tambor seguía estando presente, pero su sonido me llegaba como si su intérprete se hallara encerrado en una caja en algún lugar muy alejado.
Comencé de nuevo a caminar por el angosto pasillo, esta vez en la dirección que creí que me llevaría de vuelta hasta las escaleras que me habían traído hasta este lugar. Pero como dije antes algo había cambiado. Según avanzaba, descubrí que las paredes antes pulidas, estaban ahora grabadas con símbolos e imágenes que no era capaz de descifrar. ¿Se parecían al idioma empleado en los libros de Lovecraft del piso? Me pare un momento para cerciorarme, y al acercarme a la pared ocurrió algo que me hizo emitir un grito de terror. La pared que antes había sido de dura roca, tenía ahora una textura viscosa que palpitaba levemente al ritmo de ese tambor que me acompañaba desde el inicio de ese aquel descenso a los infiernos. Al observar más de cerca los símbolos a los que he hecho alusión me di cuenta de que no eran tales, si no algo parecido a las venas marcadas de un ser vivo. Incluso por unos instantes me pareció escuchar el fluir de algún tipo de sustancia por su interior…
Retrocedí unos pasos, hasta que mi espalda choco con la “pared” enfrentada, y entonces sentí en mis propias carnes una sensación similar al roce de la carne fresca y recién descuartizada. En ese momento, enloquecí y salí corriendo sin ningún control buscando la salida, hasta que mis pasos me llevaron a un lugar en el que no había estado aun, y cuya grandiosidad hizo detener mis pies en seco.
Una inmensa sala circular creció ante mí de la nada, hasta que mi vista solo alcanzaba a vislumbrar los débiles contornos de sus alejadas paredes. Una inmensa cúpula cubría el lugar, con unas gárgolas de formas terribles e impías cuya perfección en sus formas daba la sensación de constar de vida, y de cuyas deformes bocas caía un chorro de algún tipo de liquido que la leve iluminación no me dejaba apreciar. En el centro de la sala había un enorme altar labrado en roca al cual se podía acceder a través de unos escalones demasiado altos como para haber sido hechos a medida del pie humano. Y encima del altar, algún tipo de objeto, que parecía ser el origen de la antinatural iluminación que llenaba todo desde mi despertar en el frió pasillo.
Me acerque lentamente hasta la base del altar, mientras la espesa niebla que me cubría ahora hasta las rodillas se apartaba perezosamente a mi paso. En ese momento tuve el sobrecogedor presentimiento de que algo se podía estar arrastrando por el suelo lejos de mi visión. Pero yo estaba en ese instante tan intrigado por descubrir el origen de la misteriosa luz, que rechace cualquier idea relacionada con indagar sobre cualquier cosa que se ocultara entre la neblina. Y de esta manera comencé a subir los inhumanos escalones que me llevarían hasta lo que fuera que se ocultara en lo alto del altar.
Subir esos pocos escalones, no me trajo ningún tipo de problema, salvo la sensación de caminar sobre un material no del todo solidó a pesar de su apariencia rocosa. A si que en unos segundos me encontré en lo alto de aquella plataforma piramidal que sostenía el altar. Ahora que lo tenia a tan solo un palmo de mi, pude admirar la calidad de los grabados que lo cubrían de arriba abajo. En toda su superficie se representaban figuras monstruosas que pude reconocer por las descripciones que Lovecraft habia dejado en sus relatos. De esta manera criaturas informes como Cthulhu, Dagón, Yog Shothot, Shub Niggurath, Nyarlathotep y Azathoth palpitaban en la antinatural roca custodiando el objeto en lo alto: Un simple libro encuadernado en piel y en cuya portada se podía leer “Se alquila habitación con vistas al infierno” por H. P. Lovecraft.
Acerque al mano, lo recogí y me puse a estudiarlo detenidamente, ya que a pesar de todo el tiempo que habia estado leyendo una y otra vez los relatos de ese escritor no reconocía el titulo de este libro. Lo abrí, y me choque de nuevo contra el desconocimiento de aquel idioma desconocido. En ese momento, note como algo se apoyaba en mi hombro, y una voz que me resulto conocida dijo: -Bien, parece que empiezas a tener el conocimiento necesario… – Con esas palabras resonando una y otra vez en mi cabeza, me desmaye una vez más.
----------------------------------------------
Y hasta aqui el 5º capitulo de este homenaje al gran Lovecraft... ¡Hasta la proxima entrada! (Y recordar tener miedo... Mucho miedo)
viernes, 30 de octubre de 2009
RELATO: Se alquila habitación con vistas al infierno. CAPITULO IV
¡Hola queridos lectores! Aqui una nueva entrega de mi relato homenaje a Lovecraft, en el que comienza la pesadilla de nuestro "heroe"... Y recordar.. Tened miedo... mucho miedo
“En nuestro anterior episodio, Luís sufre terribles pesadillas por el incidente con el gato y no logra pegar ojo. Gracias a ello descubre la misteriosa actividad que realizan sus caseros por la noche. Al llegar la mañana, dando un paseo, entra en la biblioteca y coge las obras completas de Lovecraft. De vuelta en su habitación, comienza a leerlas como un poseso. La pesadilla comienza a tomar forma y al parecer no va a parar de crecer.”
CUARTA PARTE: SOSPECHANDO
Ahora que mis nervios están más templados, y el miedo me ha llevado a tomar una dura decisión que llevare a cabo cuando termine de relatar esta abominable historia, continuo escribiendo este ultimo recurso para salvaguardar la integridad y cordura de quien quiera que sea el próximo que se adentre en estos insondables abismos de conocimiento. Ruego que perdonéis esta apresurada forma de escribir, y que a pesar de que los siguientes hechos parezcan fruto de la mente de un perturbado, os puedo asegurar que todo es real. Por que existen impronunciables formas de la realidad que una mentalidad lógica como la humana, aun no esta preparada para conocer.
No se si fueron días o semanas los que pase encerrado en la habitación leyendo y releyendo la demente obra de Lovecraft. Una inexplicable locura me hacia volver una y otra vez a esos relatos, que si bien parecían inocentes historias para asustar a los niños, presentía que en el fondo de sus palabras y frases se hallaba un oscuro secreto a la espera de ser descubierto. Así, el tiempo fue pasando, y yo únicamente salía de mi habitación para comer, beber o ir al baño ha realizar las necesidades biológicas que exigía mi cuerpo. Evitaba cuanto podía a mis misteriosos caseros, excusándome una y otra vez con el hecho de que una extraña enfermedad me hacia estar continuamente cansado, y los únicos momentos en los que atendía hechos externos a la obra de aquel escritor, era cuando casi todos los días sobre las 3 de la madrugada, mis caseros se ponían ha realizar extraños movimientos por la vivienda.
Por lo que pude descubrir simplemente escuchando pegando la oreja a la puerta, Julia y Ricardo arrastraban algún tipo de objeto pesado hasta fuera de la casa, y lo bajaban por las escaleras. Noche tras noche repetían este curioso ritual, y la intriga por conocer el objeto de tales actividades se me hizo casi tan insoportable como mi actual locura en lo referente a la obra del escritor de Providence. Así, una noche después de que comenzaran los ruidos, me prepare silenciosamente para descubrir lo que se ocultaba detrás de todos estos misteriosos movimientos.
Espere a que se cerrara la puerta del piso, y sigilosamente Salí de mi habitación, dispuesto a seguir sin que me descubrieran, a mis caseros. Por suerte, no había ni rastro del gato, y la mirada del cuadro de “Joseph Curwen” había dejado de impresionarme, al menos lo suficiente como para tenerle el miedo que me causo en la primera ocasión que la contemple, A si que me dirigí hasta el salón, primeramente para comprobar que tipo de objeto habían arrastrado. Allí, nada parecía cambiado, pero las sombras que proyectaban los viejos muebles por toda al estancia, se me antojaron siniestros y con un halo de inexplicable malignidad. En este lugar ocurría algo siniestro, y en un momento de locura como en el que me encontraba, lo único que se me ocurrió era seguir indagando hasta llegar al fondo de aquel asunto, el cual por momentos parecía cada vez mas profundo.
Abrí con cuidado la puerta que daba al rellano de la escalera, y despacio salí de la vivienda. El eco que producía por todas las zonas comunes el arrastrar del desconocido objeto, me revelo que lo bajaban a mano por las pronunciadas escaleras. Me asome con cuidado para no ser descubierto, y pude observar las siluetas de dos personas llevando una especie de cajón grande hacia la planta baja. Poco a poco fui bajando los escalones, teniendo cuidado en no tropezar, ya que la luz en esos instantes era prácticamente inexistente. Finalmente, vi como las dos personas se introdujeron por una pequeña puerta que se hallaba en el portal. ¿Hacia donde iría esta puerta?
Espere un rato, para que me sacaran algo de ventaja, e inmediatamente, abrí esa pequeña puerta. Unas interminables escaleras de gastada piedra bajaban hacia abismos insondables, iluminadas por filas de antorchas, cuyas llamas danzaban al ritmo de un insistente tambor que parecía provenir de algún lugar lejano, al final de las escaleras. Ya he dicho, que mi cordura en esos momentos, no me dejaba ser dueño de mis actos. Y lo que para cualquiera habría sido un motivo para darse la vuelta y huir de aquel lugar, a mi se me antojo un cúmulo de preguntas que aguardaban una respuesta. Así que no se me ocurrió otra cosa que comenzar mi descenso por ese camino hacia lo desconocido.
Mi corazón palpitaba insistentemente al ritmo de aquel maniaco tambor y del sonido de mis pisadas contra la roca esculpida, hasta hacerme por momentos pensar que iba a estallar de un momento a otro. Las escaleras parecían no tener fin, y en el largo descenso, no halle ni rastro de las personas que me habían llevado a iniciar esta interminable bajada. Finalmente, llegue a un antiquísimo sótano, esculpido totalmente en la roca. ¿Qué antigüedad podría tener este olvidado lugar? En ese momento, como había leído la obra de Lovecraft, en mi cabeza se formo la idea de uno de esos terribles y olvidados lugares en donde se realizan abominables rituales que no deberían ser presenciados por ningún ser vivo. Todo era demasiado extraño, y no alcanzaba a imaginar como este olvidado abismo, había sido pasado por alto, ya que si no me equivoco, sus laberínticos túneles se extienden por todo el subsuelo de Madrid, a una profundidad que a mi se me antojo inmensa.
Túneles se abrían a un lado y a otro, y como no sabia hacia donde dirigirme, decidí captar la dirección de donde provenía el tambor. ¿Qué habría ocurrido de no haber seguido esa dirección? Quisiera imaginar que habría podido escapar y olvidar toda esta locura, pero lo cierto es que por aquel entonces, mi destino ya estaba escrito por poderes ajenos a la imaginación humana, y de una manera u otra habría acabado sabiendo lo que ahora conozco. Por que cuando los “Otros” se relacionan con nuestro mundo, y eligen una victima, “nada” escapa a sus garras.
-----------------------------------------------------
Y hasta aqui el capitulo de hoy... ¿Que nuevas aventuras aguardaran a Luis en esos oscuros subterraneos?... La repuesta en proximos capitulos ;)
¡Hasta la proxima entrada!
“En nuestro anterior episodio, Luís sufre terribles pesadillas por el incidente con el gato y no logra pegar ojo. Gracias a ello descubre la misteriosa actividad que realizan sus caseros por la noche. Al llegar la mañana, dando un paseo, entra en la biblioteca y coge las obras completas de Lovecraft. De vuelta en su habitación, comienza a leerlas como un poseso. La pesadilla comienza a tomar forma y al parecer no va a parar de crecer.”
CUARTA PARTE: SOSPECHANDO
Ahora que mis nervios están más templados, y el miedo me ha llevado a tomar una dura decisión que llevare a cabo cuando termine de relatar esta abominable historia, continuo escribiendo este ultimo recurso para salvaguardar la integridad y cordura de quien quiera que sea el próximo que se adentre en estos insondables abismos de conocimiento. Ruego que perdonéis esta apresurada forma de escribir, y que a pesar de que los siguientes hechos parezcan fruto de la mente de un perturbado, os puedo asegurar que todo es real. Por que existen impronunciables formas de la realidad que una mentalidad lógica como la humana, aun no esta preparada para conocer.
No se si fueron días o semanas los que pase encerrado en la habitación leyendo y releyendo la demente obra de Lovecraft. Una inexplicable locura me hacia volver una y otra vez a esos relatos, que si bien parecían inocentes historias para asustar a los niños, presentía que en el fondo de sus palabras y frases se hallaba un oscuro secreto a la espera de ser descubierto. Así, el tiempo fue pasando, y yo únicamente salía de mi habitación para comer, beber o ir al baño ha realizar las necesidades biológicas que exigía mi cuerpo. Evitaba cuanto podía a mis misteriosos caseros, excusándome una y otra vez con el hecho de que una extraña enfermedad me hacia estar continuamente cansado, y los únicos momentos en los que atendía hechos externos a la obra de aquel escritor, era cuando casi todos los días sobre las 3 de la madrugada, mis caseros se ponían ha realizar extraños movimientos por la vivienda.
Por lo que pude descubrir simplemente escuchando pegando la oreja a la puerta, Julia y Ricardo arrastraban algún tipo de objeto pesado hasta fuera de la casa, y lo bajaban por las escaleras. Noche tras noche repetían este curioso ritual, y la intriga por conocer el objeto de tales actividades se me hizo casi tan insoportable como mi actual locura en lo referente a la obra del escritor de Providence. Así, una noche después de que comenzaran los ruidos, me prepare silenciosamente para descubrir lo que se ocultaba detrás de todos estos misteriosos movimientos.
Espere a que se cerrara la puerta del piso, y sigilosamente Salí de mi habitación, dispuesto a seguir sin que me descubrieran, a mis caseros. Por suerte, no había ni rastro del gato, y la mirada del cuadro de “Joseph Curwen” había dejado de impresionarme, al menos lo suficiente como para tenerle el miedo que me causo en la primera ocasión que la contemple, A si que me dirigí hasta el salón, primeramente para comprobar que tipo de objeto habían arrastrado. Allí, nada parecía cambiado, pero las sombras que proyectaban los viejos muebles por toda al estancia, se me antojaron siniestros y con un halo de inexplicable malignidad. En este lugar ocurría algo siniestro, y en un momento de locura como en el que me encontraba, lo único que se me ocurrió era seguir indagando hasta llegar al fondo de aquel asunto, el cual por momentos parecía cada vez mas profundo.
Abrí con cuidado la puerta que daba al rellano de la escalera, y despacio salí de la vivienda. El eco que producía por todas las zonas comunes el arrastrar del desconocido objeto, me revelo que lo bajaban a mano por las pronunciadas escaleras. Me asome con cuidado para no ser descubierto, y pude observar las siluetas de dos personas llevando una especie de cajón grande hacia la planta baja. Poco a poco fui bajando los escalones, teniendo cuidado en no tropezar, ya que la luz en esos instantes era prácticamente inexistente. Finalmente, vi como las dos personas se introdujeron por una pequeña puerta que se hallaba en el portal. ¿Hacia donde iría esta puerta?
Espere un rato, para que me sacaran algo de ventaja, e inmediatamente, abrí esa pequeña puerta. Unas interminables escaleras de gastada piedra bajaban hacia abismos insondables, iluminadas por filas de antorchas, cuyas llamas danzaban al ritmo de un insistente tambor que parecía provenir de algún lugar lejano, al final de las escaleras. Ya he dicho, que mi cordura en esos momentos, no me dejaba ser dueño de mis actos. Y lo que para cualquiera habría sido un motivo para darse la vuelta y huir de aquel lugar, a mi se me antojo un cúmulo de preguntas que aguardaban una respuesta. Así que no se me ocurrió otra cosa que comenzar mi descenso por ese camino hacia lo desconocido.
Mi corazón palpitaba insistentemente al ritmo de aquel maniaco tambor y del sonido de mis pisadas contra la roca esculpida, hasta hacerme por momentos pensar que iba a estallar de un momento a otro. Las escaleras parecían no tener fin, y en el largo descenso, no halle ni rastro de las personas que me habían llevado a iniciar esta interminable bajada. Finalmente, llegue a un antiquísimo sótano, esculpido totalmente en la roca. ¿Qué antigüedad podría tener este olvidado lugar? En ese momento, como había leído la obra de Lovecraft, en mi cabeza se formo la idea de uno de esos terribles y olvidados lugares en donde se realizan abominables rituales que no deberían ser presenciados por ningún ser vivo. Todo era demasiado extraño, y no alcanzaba a imaginar como este olvidado abismo, había sido pasado por alto, ya que si no me equivoco, sus laberínticos túneles se extienden por todo el subsuelo de Madrid, a una profundidad que a mi se me antojo inmensa.
Túneles se abrían a un lado y a otro, y como no sabia hacia donde dirigirme, decidí captar la dirección de donde provenía el tambor. ¿Qué habría ocurrido de no haber seguido esa dirección? Quisiera imaginar que habría podido escapar y olvidar toda esta locura, pero lo cierto es que por aquel entonces, mi destino ya estaba escrito por poderes ajenos a la imaginación humana, y de una manera u otra habría acabado sabiendo lo que ahora conozco. Por que cuando los “Otros” se relacionan con nuestro mundo, y eligen una victima, “nada” escapa a sus garras.
-----------------------------------------------------
Y hasta aqui el capitulo de hoy... ¿Que nuevas aventuras aguardaran a Luis en esos oscuros subterraneos?... La repuesta en proximos capitulos ;)
¡Hasta la proxima entrada!
lunes, 26 de octubre de 2009
RELATO: Se alquila habitación con vistas al infierno. CAPITULO III
¡Hola queridos lectores! Aqui estoy de vuelta para continuar con las entregas de este pequeño homenaje a Lovecraft, en esta ocasion el capitulo 3 en el que el pobre Luis... ¿No es mejor que lo leais vosotros mismos? Pues lo dicho:
“En el anterior capitulo, Luís conoce a Ricardo el marido de Julia, y se entera de la devoción que este tiene por un viejo escritor de comienzos del siglo XX. Al enterarse de esto, comienza a interesarse por este e indaga en Internet sobre su historia, decidiendo que tenía que leer algo de su obra. Por otro lado, intenta echar un vistazo al extraño libro de su habitación, pero esta idea es una vez mas truncada por el gato que habita la casa” Enlace al CAPITULO II
TERCERA PARTE: DESCUBRIMIENTO
La noche que siguió al incidente con el gato, no pegue ojo, ya que cada vez que intente echar una cabezada, la imagen de aquellos ojos llenos de odio antinatural se adueñaba de mis sueños, y en más de una ocasión, me levante sobresaltado, temblando de miedo y envuelto en un sudor frió. En cualquier caso, esto me ayudo a descubrir algo que no hizo mas aumentar las sospechas que habían tomado forma en mi cabeza respecto a mis peculiares caseros.
Serian las 3 de la madrugada, cuando en un momento en que la vivienda se encontraba en el más absoluto silencio, escuche un extraño alboroto que parecía provenir del salón. Lo cierto es que el ruido no duro mucho, y se me antojo que se trataba de alguien arrastrando un objeto pesado. Por unos instantes dude si asomarme al pasillo y comprobar de que se trataba, pero algo en mi cabeza me advirtió que no debía hacerlo. Supongo que se trataría del miedo inconsciente que poco a poco se me iba formando en mi mente. El sonido continúo durante unos segundos, y poco a poco se desvaneció de nuevo con el sonido de la puerta de entrada al piso cerrándose con un golpe seco. Después de esto, me quede un rato quieto y sumido en las tinieblas de mi habitación afinando los sentidos e intentando captar algo que me diera una pista de que había estado pasando.
Por supuesto, no volví a notar nada extraño, y finalmente me acosté sobre el colchón e intente descansar despierto, ya que conciliar el sueño se me hacia imposible después de aquel encontronazo con el gato y la huella que había dejado en mi impresionable mente.
De esta manera la noche cerrada dio paso al alba, y los rayos de un naciente sol se colaron a través de las rendijas de la vieja persiana de madera, alejando de mis pensamientos los temores originados probablemente por el miedo a esta nueva situación que era vivir acompañado por desconocidos. Definitivamente no había tenido un buen comienzo en mi nuevo hogar, pero recapacite acerca de lo ocurrido y acabe descartando las extrañas e ilógicas ideas preconcebidas.
Me levante poco después del amanecer, y me pareció que en la vivienda no había nadie en esos instantes, así que me dirigí a la cocina y me prepare un café para intentar quitarme de encima el cansancio que me había dejado la noche en vela. Después, me arregle y salí a la calle para tomar un poco el aire. Era sábado, y las aceras estaban vacías de gente. Esto me reconfortó, ya que necesitaba aprovechar la tranquilidad de aquella mañana de primavera para poner en su sitio mis ideas.
Camine despacio por las estrechas calles que formaban aquel viejo Madrid, y a pesar del sueño, admire ensimismado las edificaciones que se levantaban por todos lados como colosos de ladrillo, Acero y hormigón mientras que en los árboles piaban las aves, felices por el sol que les daba calor a sus recién puestos huevos.
Finalmente, sin saber como, me encontré en Puerta de Toledo, frente a la biblioteca Centro Pedro Salinas. ¿Esto era una coincidencia? Ahora que conozco la mayoría de los detalles de la macabra historia en la que me veo envuelto, no puedo afirmar más que fuerzas ajenas a la conciencia humana, me arrastraron hasta aquel lugar y que las coincidencias no existen en un universo regido por fuerzas que escapan a la compresión humana. Pero en esos momentos, yo únicamente sentía curiosidad por conocer algo más de ese escritor de Nueva Inglaterra a si que sin pensarlo me adentre en su interior.
Se trataba de una construcción más moderna que el resto de los edificios que la rodeaban, y en cierto modo sentí alivio al entrar en un lugar cuyo ambiente se alejaba de ese vetusto Madrid céntrico. Me acerque al mostrador de entrada, en donde una funcionaria estaba limándose las uñas mientras hablaba por el teléfono. Al verme llegar, esta aparto el auricular y me pregunto con un tono poco agradable - ¿Querías algo? –
Buenos días, me gustaría saber si tienen algún volumen con la obra de H. P. Lovecraft, se trata de un escritor amer… - La mujer no me dejo terminar la frase, y dijo mientras tecleaba en el ordenador: - Si, tenemos libres los dos volúmenes de la Narrativa Completa, fila 6 en la letra L- Acto seguido, aparto la mirada y volvió a su entretenida ocupación de limarse las uñas y mantener una conversación telefónica.
Me dirigí raudo hasta el estante que me había dicho, y efectivamente allí estaban dos gruesos volúmenes bastante nuevos, con tapa dura y de color negro. No sabría decir por que, pero me sentí reconfortado por hallar toda su narrativa en dos volúmenes y poder leer de una vez su obra al completo. Y así, con la idea fija de encerrarme en mi habitación con la excusa de encontrarme en mal estado y leer de una sentada toda la obra de aquel misterioso artista, agarre los dos libros, los registre como prestados en el mostrador, y regrese a mi nueva casa, en donde todavía no había ni rastro de mis enigmáticos caseros.
Cerré la puerta de mi habitación, asegurándome primero que el “demoníaco” gatito no se encontrara en su interior. Me puse el pijama, y me recosté en la cama para comenzar mi particular cruzada por leer a Lovecraft. Si digo la verdad, no se cuanto tiempo me pase leyendo desvaríos sobre criaturas monstruosas, terribles y olvidados lugares alejados de la mano del hombre, libros malditos que llevaban a su lector hacia la locura, civilizaciones desaparecidas en el tiempo que guardaban oscuros secretos, dioses primigenios con poderes mas allá de la razón humana… Pero lo que realmente me dejo claro esta excepcional obra, fue que su escritor era un autentico soñador que transportaba con su escritura hacia el interior de sus mas profundas pesadillas y miedos.
En este momento, me veo obligado a parar de relatar este aviso durante un rato, por que el solo recrear lo sucedido en los días que siguieron al descubrimiento de Lovecraft, hace que mi cabeza bombee con particular fuerza, y que un miedo abrumador se adueñe de mis extremidades… pero tengo que darme prisa, por que si no me temo que la locura que supone estar envuelto en esto, hará que sea demasiado tarde para poder salvar a cualquiera que caiga en “sus” redes.
-----------------------------
Y de esta manera acaba el capitulo III... Espero que os halla gustado y recordar... Tener miedo... Mucho miedo.
“En el anterior capitulo, Luís conoce a Ricardo el marido de Julia, y se entera de la devoción que este tiene por un viejo escritor de comienzos del siglo XX. Al enterarse de esto, comienza a interesarse por este e indaga en Internet sobre su historia, decidiendo que tenía que leer algo de su obra. Por otro lado, intenta echar un vistazo al extraño libro de su habitación, pero esta idea es una vez mas truncada por el gato que habita la casa” Enlace al CAPITULO II
TERCERA PARTE: DESCUBRIMIENTO
La noche que siguió al incidente con el gato, no pegue ojo, ya que cada vez que intente echar una cabezada, la imagen de aquellos ojos llenos de odio antinatural se adueñaba de mis sueños, y en más de una ocasión, me levante sobresaltado, temblando de miedo y envuelto en un sudor frió. En cualquier caso, esto me ayudo a descubrir algo que no hizo mas aumentar las sospechas que habían tomado forma en mi cabeza respecto a mis peculiares caseros.
Serian las 3 de la madrugada, cuando en un momento en que la vivienda se encontraba en el más absoluto silencio, escuche un extraño alboroto que parecía provenir del salón. Lo cierto es que el ruido no duro mucho, y se me antojo que se trataba de alguien arrastrando un objeto pesado. Por unos instantes dude si asomarme al pasillo y comprobar de que se trataba, pero algo en mi cabeza me advirtió que no debía hacerlo. Supongo que se trataría del miedo inconsciente que poco a poco se me iba formando en mi mente. El sonido continúo durante unos segundos, y poco a poco se desvaneció de nuevo con el sonido de la puerta de entrada al piso cerrándose con un golpe seco. Después de esto, me quede un rato quieto y sumido en las tinieblas de mi habitación afinando los sentidos e intentando captar algo que me diera una pista de que había estado pasando.
Por supuesto, no volví a notar nada extraño, y finalmente me acosté sobre el colchón e intente descansar despierto, ya que conciliar el sueño se me hacia imposible después de aquel encontronazo con el gato y la huella que había dejado en mi impresionable mente.
De esta manera la noche cerrada dio paso al alba, y los rayos de un naciente sol se colaron a través de las rendijas de la vieja persiana de madera, alejando de mis pensamientos los temores originados probablemente por el miedo a esta nueva situación que era vivir acompañado por desconocidos. Definitivamente no había tenido un buen comienzo en mi nuevo hogar, pero recapacite acerca de lo ocurrido y acabe descartando las extrañas e ilógicas ideas preconcebidas.
Me levante poco después del amanecer, y me pareció que en la vivienda no había nadie en esos instantes, así que me dirigí a la cocina y me prepare un café para intentar quitarme de encima el cansancio que me había dejado la noche en vela. Después, me arregle y salí a la calle para tomar un poco el aire. Era sábado, y las aceras estaban vacías de gente. Esto me reconfortó, ya que necesitaba aprovechar la tranquilidad de aquella mañana de primavera para poner en su sitio mis ideas.
Camine despacio por las estrechas calles que formaban aquel viejo Madrid, y a pesar del sueño, admire ensimismado las edificaciones que se levantaban por todos lados como colosos de ladrillo, Acero y hormigón mientras que en los árboles piaban las aves, felices por el sol que les daba calor a sus recién puestos huevos.
Finalmente, sin saber como, me encontré en Puerta de Toledo, frente a la biblioteca Centro Pedro Salinas. ¿Esto era una coincidencia? Ahora que conozco la mayoría de los detalles de la macabra historia en la que me veo envuelto, no puedo afirmar más que fuerzas ajenas a la conciencia humana, me arrastraron hasta aquel lugar y que las coincidencias no existen en un universo regido por fuerzas que escapan a la compresión humana. Pero en esos momentos, yo únicamente sentía curiosidad por conocer algo más de ese escritor de Nueva Inglaterra a si que sin pensarlo me adentre en su interior.
Se trataba de una construcción más moderna que el resto de los edificios que la rodeaban, y en cierto modo sentí alivio al entrar en un lugar cuyo ambiente se alejaba de ese vetusto Madrid céntrico. Me acerque al mostrador de entrada, en donde una funcionaria estaba limándose las uñas mientras hablaba por el teléfono. Al verme llegar, esta aparto el auricular y me pregunto con un tono poco agradable - ¿Querías algo? –
Buenos días, me gustaría saber si tienen algún volumen con la obra de H. P. Lovecraft, se trata de un escritor amer… - La mujer no me dejo terminar la frase, y dijo mientras tecleaba en el ordenador: - Si, tenemos libres los dos volúmenes de la Narrativa Completa, fila 6 en la letra L- Acto seguido, aparto la mirada y volvió a su entretenida ocupación de limarse las uñas y mantener una conversación telefónica.
Me dirigí raudo hasta el estante que me había dicho, y efectivamente allí estaban dos gruesos volúmenes bastante nuevos, con tapa dura y de color negro. No sabría decir por que, pero me sentí reconfortado por hallar toda su narrativa en dos volúmenes y poder leer de una vez su obra al completo. Y así, con la idea fija de encerrarme en mi habitación con la excusa de encontrarme en mal estado y leer de una sentada toda la obra de aquel misterioso artista, agarre los dos libros, los registre como prestados en el mostrador, y regrese a mi nueva casa, en donde todavía no había ni rastro de mis enigmáticos caseros.
Cerré la puerta de mi habitación, asegurándome primero que el “demoníaco” gatito no se encontrara en su interior. Me puse el pijama, y me recosté en la cama para comenzar mi particular cruzada por leer a Lovecraft. Si digo la verdad, no se cuanto tiempo me pase leyendo desvaríos sobre criaturas monstruosas, terribles y olvidados lugares alejados de la mano del hombre, libros malditos que llevaban a su lector hacia la locura, civilizaciones desaparecidas en el tiempo que guardaban oscuros secretos, dioses primigenios con poderes mas allá de la razón humana… Pero lo que realmente me dejo claro esta excepcional obra, fue que su escritor era un autentico soñador que transportaba con su escritura hacia el interior de sus mas profundas pesadillas y miedos.
En este momento, me veo obligado a parar de relatar este aviso durante un rato, por que el solo recrear lo sucedido en los días que siguieron al descubrimiento de Lovecraft, hace que mi cabeza bombee con particular fuerza, y que un miedo abrumador se adueñe de mis extremidades… pero tengo que darme prisa, por que si no me temo que la locura que supone estar envuelto en esto, hará que sea demasiado tarde para poder salvar a cualquiera que caiga en “sus” redes.
-----------------------------
Y de esta manera acaba el capitulo III... Espero que os halla gustado y recordar... Tener miedo... Mucho miedo.
viernes, 6 de febrero de 2009
Relato: La Torre

Aqui estoy de vuelta para traer un relato recien salido del horno (O mejor dicho del ordenador). Un relato intimista que espero que guste a quien lo lea. Agradeceria que si alguien lo lee, comparta su vision del relato (XD la de veces que he puesto la palabra relato... Bueno, por si no habia quedado claro).
LA TORRE
Siempre, cuando el sol comienza a ocultarse en el horizonte miro al cielo esperando vislumbrar de nuevo la torre. Una inmensa estructura de piedra blanca entre las nubes que reflejaba los últimos rayos de luz como trazos mágicos de plata. Una inalcanzable figura que se desvanecía como la niebla en las mañanas otoñales. Un sueño que anhelo repetir algún día, aunque en mi interior sé que se rompió en mil pedazos al despertar aquella mañana del mes de Mayo después de una noche de vanos intentos por traspasar sus oníricos muros.
Fue acompañante de mis solitarios paseos por el viejo camino que lleva al molino durante muchos años. Pasiva observadora de mis encuentros amorosos a la sombra de las encinas con aquellas mujeres que me enseñaron todo aquello que desconocía del amor. Silenciosa confidente a la que susurraba sinceros deseos de poder alcanzar sus muros. Un monumento a la soledad que hacia pensar que aguardaba imperturbable en su lecho de blanca espuma mi llegada. Una columna de marfil que incitaba a viajar a los años en que los cuentos para niños eran una bella y tangible realidad.
¿Podría alguien afirmar que estoy loco si digo que pasé buena parte de mi juventud mirando ensimismado esa torre que solo ante mis ojos era tangible? ¿Podría alguien reprochar mis vanos intentos por llegar a lo más alto, hasta las puertas del cielo para alcanzar mi único sueño?
Fueron horas de espera al ocaso que ahora se me antojan siglos, esperando a que sus majestuosas puertas se abrieran desplegando un puente de brillantes estrellas. Horas perdidas desde el momento en que dejándolo todo atrás, inicie el ascenso hacia lo desconocido. Hacia lo único que creía real en ese mundo interior que se había forjado bajo la atenta supervisión de la imperturbable torre.
Recuerdo con especial emoción aunque con inmensa tristeza la tarde en que se disipó todo. Hilos de cálida luz se desplegaban entre las verdes hojas de los árboles, mientras una suave brisa hacia bailar el manto de flores de mil colores desde el que observaba emocionado como todos los días a mi gloriosa acompañante. Al este, el cielo comenzaba a oscurecerse salpicado por unas pocas estrellas, y el sol lenta pero inexorablemente se ocultaba tras los lejanos riscos dejando en el ambiente un maravilloso contraste de luces y sombras.
Recuerdo como un día mas me dí por vencido, y me dispuse a esperar impotente como los blancos muros se transformaban en filigranas de humo llevadas por el viento. Pero aquel día eso no ocurrió. El sol se ocultó dando paso a una noche de ensueño, y pude ver como de las oscuras ventanas de la torre salía un resplandor de tenue coloración, acompañado del sonido de un sollozo que inundó el ambiente con un manto de profundo pesar. La luna llena hizo acto de presencia en la escena, desvelando con su brillo un puente de lágrimas que bien podrían haber sido perlas, que descendía desde el firmamento hasta escasos metros de la posición en que me encontraba.
Ante mí se abría el camino que había esperado durante tanto tiempo, y mis músculos comenzaron a responder de manera acorde a la situación: temblando. Avancé tambaleante hacia el puente, temeroso de que su plateado firme no fuera más que una ilusión mostrada ante mis ojos por los deseos largamente macerados en mi interior. No fue así. El mero roce del pié con la perlada pasarela hizo que mi cuerpo comenzara a elevarse sujeto por invisibles filamentos en dirección al origen de mis más profundos sentimientos.
En unos instantes sobrevolaba la oscura extensión de tierra que era mi mundo, sabiendo que mi destino se hallaba cada vez mas cerca. Me pareció sentir que las negras sombras de la realidad extendían sus oscuros miembros intentando atraparme, pero la fuerza de un sueño al borde de ser alcanzado logro imponerse, hasta depositar mi cuerpo ante los muros de la torre. Una sensación de júbilo recorrió todo mi cuerpo, y corriendo entre el campo de sólidas nubes rodeé la torre buscando la puerta; el acceso al interior del nuevo mundo que me aguardaba. Finalmente la encontré, imponente como la boca de un titán clamando por su liberación, pero para decepción mía cerrada a cal y canto.
Golpeé y grité con todas mis fuerzas, pero no hubo respuesta a mis continuas llamadas salvo aquel lamento que inundaba el ambiente y que por momentos parecía aumentar su volumen hasta casi parecer un vendaval de melancolía. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y continúe golpeando la puerta hasta que el cansancio hizo que de mis labios surgiera un sollozo desesperado que se unió al triste canto que ya imperaba en el ambiente.
“¿Por qué mis llamadas no obtenían respuesta?”
“¿Por qué quien fuera que habitara la torre no hacia caso a mis ruegos?”
“¿Por qué la espera que había sufrido durante años había quedado condenada a convertirse en una ilusión como tantas otras perdida?”
“¿Por qué…?”
Al despertar supe que no vería nunca más la torre. Que no contemplaría nunca más sus muros de piedra blanca sostenidos por nubes de ensueño. Que no observaría nunca más los últimos rayos de sol reflejando destellos de oro y plata sobre su argentina superficie. Porque el último paso lo había dado sin llegar a alcanzar la cima de mis deseos. Porque he perdido la capacidad de soñar como sueña un niño perdido con viajar surcando los cielos al país de Nunca Jamás.
¡Hasta la proxima entrada!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

