viernes, 4 de diciembre de 2009

RELATO: Sobre dioses y hombres


¡Hola queridos lectores! Aqui estoy un dia mas para publicar la ultima parte de la trilogia de relatos "La muerte purpura", de la cual publique el primer relato hace un par de semanas y ayer nuestro compañero Skritor la colgo en su propio blog como colaboración. Antes de leer este relato, aconsejo encarecidamente leer los 2 anteriores, ya que aunque son independientes, ayuda a la comprensión de algunos aspectos de este (Sobre todo a conocer a los personajes de los que hablo). (Pinchar sobre ellos para leerlos)

PRIMER RELATO: La muerte púrpura

SEGUNDO RELATO: En un pequeño claro del bosque de Vorian

Y ahora comienza la conclusión de la historia...

TERCER RELATO: Sobre dioses y hombres

I

Al fin nos vamos a ver las caras – Dijo Sothair al escuchar como el eco de unos firmes pasos resonaban cada vez mas fuerte, en la inmensidad de aquella sala de mármol blanco, cuyas hileras de grandes columnas sostenían la bóveda celeste en la que los astros del firmamento brillaban con tal majestuosidad que cualquiera se podría sentir en el mismísimo centro del universo. Y lo cierto es que no estarían tan equivocados, ya que aquel lugar era “El Templo de la Creación” y en él, en algún momento de la extensa línea temporal de aquel plano de existencia, se produjo la creación del Universo.


En aquel lugar se había producido el primer sueño de Sothair, y de esta manera la primera gran creación del dios: Ranacoth. A este sueño le siguieron muchos más hasta que aquel mundo, su mundo, fue poblado por todos los seres que surgían de su ilimitada imaginación. Y esa maravillosa creación así se había mantenido durante incontables milenios, hasta que finalmente, igual que llegó, comenzó a desvanecerse en gran parte gracias a Ellar, el hombre cuya figura poco a poco se iba adentrando en aquel lugar jamás pisado por ser vivo alguno.


Ellar, también conocido como “La Muerte Púrpura”. Un hombre que poco a poco había perdido su humanidad al descubrir el decadente mundo que le rodeaba. Un hombre cuyos principios estaban más allá del bien, del mal o de cualquier estúpido principio que el ser humano haya podido imaginar. Un hombre cuyo poder era el odio, y éste le había llenado tanto que había destruido completamente la barrera que separaba el mundo de los hombres del de los dioses. Un hombre que había aniquilado a todo ser vivo y dios de Ranacoth, excepto al que se encontraba en esos momentos delante suyo.


Un soplo de aire hizo ondear la capa de Ellar cuando su figura se perfilo finalmente entre las espesas sombras que proyectaban las columnas. Un fugaz rayo de luz procedente de alguna de las estrellas que les cubrían, dejó ver durante unos instantes su brillante armadura púrpura, y la gran espada que aún goteaba la sangre de los dioses que poco antes había destruido. Miró a su alrededor, y ni siquiera la belleza de aquel lugar hizo que cambiara la expresión de su rostro, que parecía la efigie de uno de los crueles dioses de la olvidada civilización de Coth, a los que tantos sacrificios humanos habían sido ofrecidos sin respuesta. Finalmente, cuando localizó al dios, dio un paso en su dirección y se puso en guardia para poder terminar el trabajo que había iniciado un lejano día al alba.


Pero Sothair no era como el resto de dioses a los que había arrebatado la vida. Aquellos dioses no habían sido más que retazos de las ilusiones de los habitantes de Ranacoth, y con la muerte del último de los seres vivos de aquel mundo su poder se había quedado en un simple soplo de lo que habían llegado a ser. Sin embargo Sothair era el autentico creador, y a pesar de su frágil y delicada apariencia, llevaba en sus manos el arma más poderosa de cuantas había creado en sus sueños: Lurial “El Filo de las Almas”. Y el simple hecho de poseerla, inclinaba la balanza de la victoria claramente hacia el lado del Dios.


Los dos combatientes se miraron fijamente mientras aguardaban algún signo que indicara las intenciones de su adversario, pues ambos eran expertos espadachines y sabían que al igual que en la vida misma, no es prudente lanzarse al ataque sin conocer las intenciones o habilidades de su contrincante… En realidad sólo Ellar ignoraba el poder del enemigo que tenía delante.

II

Sothair contempló desde lo alto de una verde colina, la majestuosa ciudad que dejaba atrás. En ella, los esperanzados dioses de Ranacoth aguardarían el regreso de su líder. El único que conocía el lugar en donde descansaba el arma capaz de hacerle frente al monstruo que se acercaba. El salvador que regresaría triunfal del Páramo de los Espíritus, el lugar a donde iban a parar todas las almas del mundo cuando decidían abandonar su cuerpo.


Pero Sothair, partía en realidad con un objetivo muy diferente…


Lurial “El Filo de las Almas” ganaba su poder absorbiendo las almas de los caídos, y el Dios sabía de antemano que su poder, con toda la humanidad aniquilada era superior a cualquier otro poder conocido. Pero para derrotar a Ellar no era suficiente. Necesitaba más almas. El alma de todos los dioses que habían depositado sus vidas en las manos de Shotair…


“¿Podría esto considerarse traición?” Pensó el dios mientras se giraba y caminaba lentamente por el viejo camino de arena que llevaba hasta el sombrío Páramo de los Espíritus. Esa reflexión por supuesto fue una simple manera de autoconvencerse de la legitimidad de su decisión, ya que como creador de aquel mundo, en el fondo seguía sintiendo que tenía poder para hacer y deshacer a su antojo.


“Soñare un mundo nuevo, y en esta ocasión no dejare que el poder se me vaya de las manos…” Siguió pensando mientras que cada paso que daba le despertaba aquella olvidada sensación de triunfo que dormía latente en su interior desde aquella lejana primera creación. En ese momento sintió como finas gotas de lluvia comenzaron resbalar por su cuerpo como lagrimas y el susurro del viento se convirtió en lamento. De esta forma supo que el fatal destino había llegado al fin a aquellas mágicas tierras. El tiempo corría en su contra, así que acelero el paso mientras dejo escapar por sus labios -“El final, después de todo es un nuevo comienzo”-

III

Cientos de chispas saltaron en aquel primer choque de espadas, y cayeron contra el suelo hasta apagarse en finas motas de polvo gris. Aquella primera embestida habría bastado para acabar con un experto espadachín, pero Sothair sabia perfectamente que no era suficiente para acabar con Ellar. No era su armadura de purpurita lo que le protegía, ni siquiera su increíble habilidad con las armas. En su interior corría el ardiente fuego del odio, y su embriaguez le daba una fuerza que el Dios no era capaz de comprender.


-¿Por qué haces esto?- Pregunto con voz suave el Dios, mientras lanzaba la espada a la velocidad del rayo contra el cuerpo de Ellar.


No hubo respuesta. Un rápido movimiento de muñeca bastó a Ellar para desviar el arma, e inmediatamente lanzar un salvaje contraataque directo a las costillas de su contrincante. Un nuevo choque de espadas resonó entre las filas de columnas, y Sothair se alejó de un salto del alcance de aquel demonio, y sintió algo que no había experimentado nunca… ¿Era dolor? Hecho una rápida mirada hacia su tunica, y vio como una fina línea de color carmesí comenzó a dibujarse en la blanca tela.


-Parece ser que no quieres hablar… No me dejas más opción que soltarte la lengua- A pesar de que el tono de voz sonó una vez más suave, en el rostro de Sothair se podía ver que le había herido el orgullo. Con un grito de rabia avanzó hacia Ellar, y le lanzó una brutal estocada directa al cuello. Mas chispas, y a su vez la mirada de Ellar cambió mostrando perplejidad, ya que un fogonazo de blanca luz iluminó la sala y contempló impotente como su vieja espada caía al suelo hecha mil pedazos.


-Ahora creo que no estás en condiciones de callar… ¡Respóndeme! ¿Por qué haces esto?- la voz de Sothair sonó potente como un trueno, mientras levantaba a Lurial apuntando directamente al corazón de “La muerte púrpura” el cual aguardaba sin hacer ni un movimiento apoyado en una de las altas columnas.


Pero ni en esa situación desesperada emitió un sonido. Aguardaba impasible su final, y en su interior seguía corriendo el odio que le había llevado a ese destino. ¿Qué es la muerte para alguien que la reparte sin motivo? En aquellos momentos poco o nada le importaba su vida, y el único pensamiento que se repetía una y otra vez en su cabeza era la frustración por no haber podido llevar a buen puerto su deseo de destrucción.

IV

Cientos de fugaces sombras comenzaron a arremolinarse alrededor de Lurial cuando Sothair se dio cuenta que de nada servían las palabras contra aquel ser. Sombras que evocaban por momentos figuras humanoides que se introducían a velocidades de vértigo en el antinatural palpitar luminoso de aquella espada. El brillo del arma fue creciendo por momentos, hasta casi parecer que un nuevo amanecer estaba surgiendo en aquel campo de batalla.


Sothair sintió una ligera vibración en el brazo, señal inequívoca de que el arma había terminado de absorber todas las almas que vagaban por Ranacoth, y eso indicaba que el poder del arma había alcanzado su máxima capacidad. Llegaba el momento de acabar de una vez por todas con la pesadilla que se había adueñado de aquel lejano sueño que algún día le hizo feliz. Estaba cansado de observar sin poder hacer nada, como aquel ser había destruido uno por uno los pilares que habían sostenido sus ilusiones. Así que sin pensárselo más agarró con fuerza la espada y cortó el aire en dirección al cuerpo de aquel simple humano, al que ni todo el odio del mundo podría salvar ahora.


Pero al hacer esto, olvido algo muy importante. En algún momento de su vida Ellar había amado. Ese recuerdo, ya demasiado alejado en el tiempo, había desaparecido entre la imparable marea de odio que le acabó por desbordar al contemplar el cuerpo mutilado de su amada. Pero a pesar de ello, ese sentimiento seguía estando vivo. Observando aquella lucha.


Fue en ese mismo instante, cuando el filo se hallaba a escasos milímetros de partir en dos a Ellar, cuando una de las almas que estaban encerradas dentro de aquella arma de poder incomparable se rebeló contra la voluntad del Dios. Como podéis imaginar, un solo alma de entre millones no puede hacer nada para variar los acontecimientos. Sin embargo, el incombustible amor que ésta albergaba por Ellar, si pudo hacer algo en este caso.


Una explosión hizo saltar fragmentos del mármol de la gran sala de ”El Templo de la Creación” al chocar las dos auras de sentimientos que allí se encontraban. Amor y odio se repelieron como polos opuestos de un imán, y su choque produjo una fuerza que ni dioses ni humanos habrían podido imaginar jamás.


Los cuerpos de Sothair y Ellar volaron como hojas empujadas por un viento huracanado, y fueron a golpear contra el frío suelo. La mano del Dios fue incapaz de sostener la espada, y esta cayo sobre el mármol produciendo un inaudible repiqueteo metálico. Ellar, se levanto movido por el odio salvaje que llenaba cada partícula de su cuerpo. Sothair hizo lo mismo consciente de que la batalla se decidiría de una forma u otra en unos instantes. Y ambos contrincantes corrieron desesperados en pos de hacerse de nuevo con el preciado objeto.


En esta ocasión, fue Ellar el que con un salto alcanzó el arma, y con un rápido giro lanzo un golpe que el Dios no fue capaz de esquivar, y que se clavó hasta la empuñadura en su estomago. Sothair cayó de rodillas al suelo, mientras con sus manos hacia un inútil esfuerzo por sacarse el arma. Finalmente Ellar sacó de golpe a Lurial del cuerpo del Dios, y la sangre manó a borbotones resbalando por el suelo.


Sothair, levanto la mirada e intento emitir alguna palabra, pero de su boca no surgió mas que un suspiro manchado de sangre. Su vida le abandonaba, y su ultimo pensamiento antes de introducirse en el negro pozo que le aguardaba fue: “Aquí termina el sueño de la creación… Aunque este demonio tiene la posibilidad de reavivarlo… ¿Por qué hace esto? Creo que ahora lo sé. Aquí pueden hacerse realidad sus propios sueños. Puede convertirse en un nuevo Dios, y crear un mundo acorde con los sentimientos que le han llevado hasta aquí… El final, después de todo es un nuevo comienzo…”


El Dios al pensar esto se equivoco por última vez, ya que no había sido el ansia de poder lo que movía a Ellar. Era el convencimiento de que la creación en su misma concepción había sido un error, y aunque sabía que en aquel lugar podría hacer y deshacer a su antojo, no estaba dispuesto a cometer los mismos errores que le habían llevado a tan desdichado destino. Es por esto que al comprobar como el cuerpo de Sothair se desvanecía por completo en el olvido, sujetó con fuerza “El Filo de las Almas” y se lo clavó en el pecho, acabando de esta manera con las posibilidades de hacer renacer un nuevo mundo…


V

Una oleada de aplausos y vítores inundaron la taberna cuando el viejo juglar término de cantar aquella épica historia que había mantenido en vilo a la gran concentración de gente que abarrotaba la taberna. Más de dos horas escuchando las suaves notas del laúd y aquella profunda voz, que finalmente habían terminado con un final que la mayoría de los presentes encontraron apasionante. Poco a poco, la algarabía fue pasando, y la taberna regreso a su tónica habitual: Cervezas, bailarinas, peleas, juegos…


El viejo juglar, cansado por el esfuerzo de cantar a viva voz durante horas, recogió con tranquilidad el instrumento y lo guardó en la roída funda cuero. Recogió una desgastada capa que colgaba en uno de los percheros y se preparo para continuar su largo viaje hacia algún lugar en donde las gentes quisieran escuchar sus mágicas historias. Era viejo, pero toda su vida la había dedicado a repartir ilusiones, así que sin despedirse de los oyentes, salió de la taberna y comenzó a andar hacia el norte, donde le aguardaban tierras más calidas y exóticas.


Había dado unos pocos pasos en la agradable soledad de la noche, cuando a su espalda escucho una llamada. – ¡Espera! ¡Quiero preguntarte una cosa! –


El que venia corriendo era un niño de unos 11 años, el cual se paró ante él jadeando - ¿Qué quieres pequeño? –
-Hola señor, perdone que le moleste. Soy el hijo del tabernero, y estuve todo el tiempo escuchando desde mi habitación esas maravillosas historias, pero... –


El viejo lo miro con ternura, al recordar como hace muchos años, él había hablado de esa misma manera a un viejo trovador que había narrado aquella misma historia. Y riendo dijo: - Pequeño, pregunta lo que quieras, después de todo es demasiado tarde para continuar el viaje, y creo que cerca de aquí hay un lugar perfecto para pasar la noche al raso, arropado por las estrellas…-


El niño dio un salto de alegría, y pregunto atropelladamente: - Si Ellar murió sin dejar opción a un nuevo renacer del mundo… ¿Cómo puede ser que estemos vivos aquí para escuchar esta historia? –


¡Aquella misma pregunta era la que él había hecho aquel lejano día! La respuesta a esa pregunta la guardaba en su corazón como su mayor tesoro, y decidió que había llegado la hora de transmitirla a ese niño. A si que después de emitir una sonora carcajada, le dijo al niño con voz paternal: - ¿Quién puede saberlo…? Tal vez en algún lugar de Ranacoth quedara sin destruir algún pueblo, que a raíz de la muerte de Ellar, prosperó y repobló el mundo… O que al clavarse Lurial y absorber de esta manera la última alma, la espada estallara liberando todas las almas presas y que éstas necesitaran materializar nuevos cuerpos… Aunque lo más probable es que toda esta historia sea fruto de la imaginación de un sucio y viejo viajero que se gana la vida contando historias. ¿Pero sabes? Que sea realidad o ficción realmente no importa. Lo importante es que son historias que nos hacen soñar y nos transportan a mundos mágicos ajenos al nuestro, y eso en un mundo lleno de corrupción, odio y avaricia es de agradecer… ¿No crees? Bueno chico, ha llegado la hora de dormir, así que me despido de ti, con la esperanza de que estas palabras hayan respondido a tu pregunta-


Y lo cierto es que realmente lo hicieron, ya que a partir de aquella noche un nuevo juglar había nacido, para seguir repartiendo por el mundo sueños, sentimientos, cuentos, historias y leyendas.


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Y aqui acaba la historia de Ellar, espero que la hayais disfrutado tanto como yo en su momento escribiendola ;)


¡Hasta la proxima entrada!

4 comentarios:

  1. Muy bueno el relato. Te felicito por los buenos escritos que expones en tu blog. Muy interesante. Saludos.

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  2. Me ha encantado la resolución de la historia de Ellar, no sólo por su increíble épica, sino por la detallada y gráfica descripción de la batalla entre el destructor y el Dios, y el arma que éste último utiliza para acabar con su rival.

    Me sigue resultando curioso cómo Ellar no despierta en mí rechazo ni odio, a pesar de sus ávidos deseos de aniquilarlo todo a su paso. Desde el principio, el lector (según mi perspectiva, claro) comparte el pesar de Ellar, y mira sus cruentos actos como un proceso irremediable para acabar con su desdicha.

    Por otro lado, perfecta la manera en la que has enlazado el final de la historia con el principio (me ha recordado a la novela "Uróboros" y su sistema cíclico, donde el principio es el final y el final es el principio). Y también cómo has justificado la existencia del amor de Lucía del segundo relato. Fantástico, de verdad.

    Te felicito.

    PD: Con tu permiso voy a actualizar tu colaboración en mi blog poniéndo un enlace hasta aquí al final del texto. Para que la gente que se acerque hasta el cuarto de las ratas pueda venir aquí a finalizar la historia.

    Un saludo. BYE.

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  3. ¡Gracias por vuestros comentarios!

    ANRAFERA: Me alegro de verte de vuelta por aqui, y si encima te ha gustado mejor que mejor ;)

    SKRITOR: El que no te cause rechazo ni odio es normal, ya que uno de mis principales objetivos al escribir este relato fue mostrar un antiheroe que simpatizara con el lector en el aspecto de descubrir los motivos de su comportamiento.

    La decisión de acabar la historia de manera tan epica y dramatica (La de Ellar) fue para dar sentido a lo que habia ocurrido en los 2 relatos, y explicado de esa forma para conseguir la reflexion del lector.

    Como punto final hice esa minihistoria del juglar para conseguir que quedara un buen sabor de boca el terminar la historia. ¿Lo consegui? En mi opinion si, ya que plantea nuevas respuestas, y hace que cualquiera puea elegir cual es el final que le gustaria.

    Me alegro de que te haya gustado tanto como las 2 anteriores partes :)

    ¡Nos vemos colega!

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