lunes, 16 de noviembre de 2009

RELATO: La muerte purpura

¡Hola queridos lectores! Despues de acabar de publicar mi relato de terror "Se alquila habitación con vistas al infierno" vuelvo a la carga con un nuevo relato, esta vez adentrandome en el manido mundo de la "Fantasia". Se trata del relato completo llamado "La muerte purpura" que es el primero de una "pseudo trilogia" que gira alrededor de la historia de Ellar un personaje que... Mejor que lo conozcais leyendo el relato ¿No?


LA MUERTE PÚRPURA

I

Caminaba encorvado y lentamente, hundiendo sus botas de color púrpura hasta casi las rodillas en la gruesa capa de nieve. Aunque hacia unas horas que la fuerte tormenta habia amainado, se cubría como podía con una roída y oscura capa de piel de lobo del gélido viento que soplaba levantando nubes de polvo y hielo. Al llegar al punto más alto de la colina, se paro a observar el espectáculo que ofrecía la mágica y letal noche invernal de Ranacoth, el mundo que agonizaba con los últimos envites de la dura estación. La esperada primavera estaba ya próxima, pero mientras tanto a los habitantes les quedaba por pasar lo peor de esta terrible temporada, la peor que recordaban en los últimos 30 años.

Las dos lunas asomaban tímidamente entre los resquicios de unas pocas nubes que amenazaban con descargar de nuevo su ira a lo largo y ancho de aquellas antaño fértiles tierras. Debajo de la empinada cara del montículo, justo a la orilla de un fino arroyo con las aguas congeladas por las bajas temperaturas, dormía una pequeña aldea cuyos habitantes debían estar sobreviviendo gracias a las reservas del pasado verano. La sombra de un espeso bosque en la lejanía, danzaba bruscamente empujada por el viento. En el horizonte, el leve resplandor que precede al alba comenzaba a apagar las brillantes estrellas que le habían acompañado durante todo el viaje… De repente, una inmensa nube oculto las dos lunas, dejando todo en penumbra e impidiéndole la visión de su objetivo. Su antiguo hogar. El lugar que le vio nacer.

Cansado como estaba por el largo viaje que habia emprendido, se sentó sobre una roca que sobresalía de entre la nieve y que la naturaleza parecía haber puesto allí para tal fin. Como era su costumbre, esperaría al momento en que el sol asomara por la línea que separaba tierra y cielo para iniciar el descenso, y mientras tanto en silencio pensaría una vez más en el sentido de sus actos ¿Podía llevar tantos años equivocado?

El hombre del que os hablo era alto y de complexión fuerte. Aparentaba unos 50 años, aunque su edad real no llegaba a los 40. De piel blanca como la nieve que daba a su semblante la sensación de tratarse de alguien no del todo vivo. Una larga melena de color oscuro caía lacia por su espalda como una negra cascada. Pequeñas cicatrices surcaban su rostro acompañando a las arrugas que se le habían empezado a formar, dejando ver a simple vista que su vida tenía que haber sido un cúmulo de aventuras y desventuras. Debajo de la vieja capa iba vestido con una armadura completa de Purpurita, el metal púrpura mas liviano y resistente conocido, la cual daba a entender que en algún momento de su intensa vida habia tenido en sus manos una gran cantidad de dinero aunque ahora simplemente pareciera un pordiosero. En su espalda, sujeta con unas gruesas correas de cuero colgaba una enorme y vieja espada de excelente factura. Pero lo que realmente destacaba de el, eran sus ojos.

De un profundo azul que hacia caer a todo aquel que los mirara en un pozo donde parecían estar encerrados el cielo y el mar en perfecta armonía. Y es que su vida habia sido como esos dos elementos, en calma durante su niñez y tornándose tormenta años mas tarde cuando descubrió el significado de la vida. Todo eso desvelaban sus ojos al que los mirara, aunque poco importaba conocer sus mas profundos secretos, ya que cualquiera que tuviera el valor de cruzar su mirada con el, condenaba su vida al instante. Por que el era aquel del que corrían rumores por todo el país fruto del miedo. El era Ellar, mas conocido como “la muerte púrpura”, y su presencia en las inmediaciones significaba la aniquilación de todo ser vivo.

Pero en aquella ocasión paso algo extraño. Al sentarse y mirar desde lo alto los paisajes que habían albergado su niñez, noto un sentimiento que creía olvidado en su interior. Un sentimiento que poco a poco hizo que se formara una película de lágrimas en sus ojos, haciendo que el mundo que le rodeaba se deformara como esbozos de un cuadro a medio terminar. ¿Podría tratarse de nostalgia por la vuelta al hogar? Con un rápido movimiento de sus manos, aparto las lágrimas de su rostro, por el temor a que se comenzaran a congelar como el resto del mundo. Y comenzó a darle vueltas una vez mas al pasado que le perseguía como una maldición.

II

“¿Madre?... Se acerco al cuerpo inerte de su madre y observo el profundo tajo que la hacia manar sangre de su vientre. ¿Dónde habían ido aquellos hombres? Horas antes, su madre se habia encerrado en el mugriento cuarto de aquel burdel con dos hombres que habían insistido en pagar muy bien el servicio. Durante unos minutos, de la habitación cerrada solo habían surgido risas y frases malsonantes, pero al poco tiempo estos sonidos se convirtieron en jadeos y gritos de placer. Su madre habia sido el orgullo del dueño del burdel durante mucho tiempo, por su belleza deslumbrante y su cuerpo que incitaba a la lujuria, pero eso se termino bruscamente cuando sus dos últimos clientes habían decidido después de terminar, que el precio que cobraba era demasiado alto, ya que la belleza efímera ya comenzaba a desaparecer por el peso de la edad… Se escucharon gritos. Comenzó un forcejeo. El sonido de un bofetón seguido del caer de objetos y finalmente el silencio… Los desconocidos desaparecieron y Ellar se encontró solo… con 6 años de edad, en esos momentos solo pensó en huir…”

III

“¿Hacia dónde se dirige un jovenzuelo solitario como tu? El hombre que le hablaba era un viejo vagabundo, que habia llegado a la aldea pocos días antes. Le faltaban la mitad de los dientes, y la otra mitad colgaban negros y podridos en su apestosa mandíbula. El anciano alargo sus famélicos brazos y agarro al niño fuertemente tapándole la boca para que no pudiera emitir ni un sonido. A los pocos minutos estaban lejos de allí, en el interior de una vieja choza de adobe que olía a vino y excrementos. Aquel hombre habia sido hace mucho tiempo un conocido hechicero del imperio, pero los conocimientos que fue ganando le hicieron perder poco a poco la cabeza, hasta convertirle en el repulsivo ser que le miraba con ojos maliciosos. Con estos hechos comenzaron los largos años de encierro y sufrimiento continuo. Le obligaba a realizar las más repugnantes tareas y a servirle en las más disparatadas ideas que se le ocurrían. Eso era durante el día, ya que por la noche, cuando el vino se agotaba y la comida le dejaba un regusto amargo en el paladar se acercaba a él con esos ojos que habia visto tantas veces en la clientela de su madre y… Cuando cumplió los trece años, una noche se acerco por su espalda y sin pensárselo dos veces le atravesó con un oxidado cuchillo de carne. Aquella fue la primera muerte que dispensó, y con ella comenzó a formarse en su interior aquella armadura de odio que le acompañaría por el resto de su existencia…”

IV

“Por segunda vez en su vida huyo, llevándose consigo unos viejos tomos encuadernados en piel que eran el tesoro mejor guardado de aquel hechicero. ¿Podría sacar algo por su venta? Sus pasos le llevaron hasta Brondesmar, la ciudad mas imponente del imperio, con sus columnas de Mármol elevándose sobre unas calles atestadas de gente y mercaderes. Lo primero que hizo fue visitar a un viejo librero en la calle principal.

-¿Qué quieres muchacho?- Ellar deposito los libros sobre el mostrador, el personaje bajito y poco agraciado se puso unos anteojos y comenzó a observar con detenimiento los gruesos volúmenes mientras murmuraba cosas como “Impresionante” o “¿De donde los habrá sacado?”…

-Estos libros en su conjunto no valen más que 50 monedas de oro… Y eso por que hoy me siento generoso- Dijo el librero al terminar de pasar la ultima pagina de uno de los volúmenes. A pesar de tratarse de una autentica fortuna, era un precio claramente inferior al real, ya que eran piezas únicas escritas por el más conocido hechicero del imperio. Y eso Ellar lo sabía.

-¿Me estas tomando por tonto?- Dijo Ellar intentando poner en su tono de voz un registro amenazador, y que debido a que aun no le habia cambiado la voz quedo ridículo. – Esos libros valen por lo menos el doble-

-Mira niño, no se de donde has sacado esto, pero viendo tus vestimentas puedo deducir que no ha sido de manera legal, a si que mas te vale que te vallas de aquí, o me veré obligado a llamar a la guardia…-

Ellar lo miro con ojos relampagueantes, y el odio se adueño de el. ¿Que pretendía aquel hombre? Era como todo el mundo que habia conocido hasta ahora, egoísta, ambicioso y camuflado tras el mostrador de su librería engañaba a las personas necesitadas… Pero habia cometido un error. Ellar no poseía nada, salvo un odio creciente que con cada vuelta de la vida crecía de manera mas descontrolada, por eso el librero fue incapaz de prever el salvaje ataque del niño. Un golpe en la cabeza con uno de los libros le dejo inconsciente en el suelo y Ellar aprovecho ese instante para subirse sobre su cuerpo y…

Cuando abandonó el recinto del negocio, llevaba en su mano un saco lleno con 100 monedas de oro que tintineaban al ritmo de sus gráciles pasos. Cerró la puerta, y con paso tranquilo se alejo del lugar como si no hubiera ocurrido nada.

Horas mas tarde, en la ciudad se causo un gran revuelo cuando corrió la noticia de que habia aparecido el cadáver del mas conocido librero del lugar. Este apareció tirado en el suelo de su tienda destrozado, como si hubiera sido atacado por un animal salvaje y a su lado unos gruesos libros encuadernados en piel y manchados de sangre… A los pocos días, el populacho olvido estos hechos, y la ciudad volvió a su ajetreada vida normal.”

V

“-¡Tengo las mejores armaduras de la ciudad! ¿Acaso lo dudas?- El fortachón y charlatán herrero estaba acostumbrado a tratar con personas diariamente que buscaban la mejor factura en las armaduras y sin embargo no podían pagar el precio que estas costaban. – Mira por ejemplo esta armadura de acero… Es la mejor que he realizado en mi vida. Observa sus juntas, por ellas no entraría ni el filo de una daga Heleniana… ¿Y que me dices del Yelmo? Solo observarlo inspira temor… Una autentica obra de arte por solo cinco monedas de oro…-

-El otro día vi pasar un príncipe con su escolta, y llevaba una reluciente armadura de color púrpura…- El jovenzuelo sabia de lo que hablaba, nada mas verla, se habia quedado prendado y habia decidido que eso era lo que el necesitaba…

-¡¿Tu estas loco muchacho?! Esas armaduras no están hechas para gente como tu. Te aseguro que esta armadura de acero es más acorde con tu nivel… Si es que llegas…- Dijo el Herrero riéndose en la cara del niño – Ningún plebeyo de la ciudad podría pagar jamás las 100 monedas de oro que cuesta una armadura de esas características. A si que imagínate un niño como tu…-.

Ellar hizo resonar el saco de monedas, y se lo lanzo a las manos al herrero. – Cuéntelas si quiere, solo le digo una cosa… Quiero una de esas armaduras…-

El herrero asomo su enorme nariz a la bolsa, y sus ojos brillaron con codicia… Nunca habia visto tanto dinero junto, y si no recordaba mal tenia en el almacén una vieja armadura de Purpurita acumulando polvo desde hacia muchos años, ya que este tipo de armadura no era comprado mas que por reyes en ocasiones especiales… -Sígueme pequeño, creo que va a ser un placer hacer negocios contigo…-

Lo guió a través de un oscuro pasillo hasta una estancia cerrada con una gruesa puerta de madera maciza y metal. La abrió con una gran llave, y le invito a visitar su interior. Allí se almacenaban montañas de piezas metálicas: Hachas, espadas, armaduras, yelmos, guanteletes, lanzas… Y al fondo del todo entre penumbras una excepcional armadura de color púrpura y con ornamentos que representaban imágenes bélicas. Era justo lo que Ellar deseaba.

-Me parece perfecta, esta claro que ha sido realizada por las manos de un autentico artesano… También necesito una espada.-

-Elije la que mas te guste de ese montón… Por haber hecho una compra tan grande solo te costara 2 monedas de oro…- Dijo el Herrero sonriendo y feliz por haber realizado el negocio del siglo.

Pero Ellar no poseía esas 2 monedas de oro. No después de haberse gastado todo el dinero en aquella maravillosa armadura, y estaba dispuesto a llevarse todo lo que habia venido a buscar. ¿Era capaz de matar por dos simples monedas de oro? En esos momentos realmente mataría por vivir, y eso es lo que intentaba desde su primer día, a si que se acerco a la pila de armas, selecciono una grande y pesada, y haciendo un rápido arco hacia atrás cerceno de un solo golpe la cabeza del comerciante. ¿Qué importaba una vida más? Adapto la armadura a su tamaño gracias a las excepcionales cualidades de aquel metal, se colgó la espada, salio al exterior y por primera vez y ultima la gente que se cruzo con el pudo ver en su rostro una sonrisa.

En cuanto al herrero, nadie encontró jamás su cadáver esparcido en el suelo junto a cien monedas de oro. Sus conocidos creyeron que después de hacer el trato de su vida con un cliente habia huido a algún país lejano para vivir el resto de su vida rodeado de lujos. Y lo cierto es que no se equivocaban.”

VI

“-“la muerte púrpura” lo ha vuelto a hacer…- La cara de estupor de la gente dejaba ver el miedo que sentían al pronunciar aquel nombre maldito. Era la quinceava victima de aquel demonio en lo que llevaban de mes y la histeria colectiva empezaba a extenderse por todo Brondesmar. Quince prostitutas cruelmente mutiladas al alba por un ser desconocido, y la guardia real no parecía hacer nada para evitarlo. Un testigo hacia dos días aseguraba haber visto una sombra púrpura alejarse lentamente del lugar de los hechos. Por eso mismo los hasta ahora felices habitantes de la ciudad habían dado aquel nombre al asesino.

Cuando el número de victimas ascendió a más de cincuenta, la guardia real empezó a tomar cartas en el asunto, y destinaron a un pelotón exclusivamente para intentar investigar y detener los horribles crímenes que se estaban produciendo en los últimos tiempos. Esto tranquilizo a la población, y más aun cuando corrió el rumor de que habían destinado para tal tarea a Tesyré, la investigadora más audaz de todo el imperio, a la par que uno de los más grandes Heroes que se recordaban desde tiempos inmemoriales. De esta manera, en los callejones no se escuchaba otra cosa que no fuera los pormenores y nuevas noticias que se conocían sobre la peculiar investigación.

Esto, alimento el ánimo de la gente, que a pesar de que veían que noche tras noche iba creciendo el número de victimas veían que el círculo se iba cerrando alrededor de un misterioso extranjero que habia llegado a la ciudad unos pocos años atrás. Si, el ánimo empezaba a subir de nuevo, hasta que una mañana al alba, las esperanzas depositadas en su gran héroe cayeron por su propio peso, al hallarse en el medio de la plaza del mercado al pelotón completo masacrado sin compasión, a Tesyré colgada de lo alto del mástil que hacia las veces de tablón de anuncios goteando sangre en el empedrado suelo, y una figura alta y vestida con una imponente armadura de Purpurita en el centro, silenciosa y quieta como una estatua. La gente se aglomero a su alrededor a una distancia prudencial, mirando la enorme espada manchada de sangre que sujetaba con una sola mano. ¿Qué tipo de demonio era capaz de acabar el solo con uno de los laureados pelotones reales? El miedo se palpaba en el ambiente, y como siempre suele ocurrir con el miedo, este le hizo tomar a la muchedumbre la decisión equivocada.

Se lanzaron como una jauría de lobos hambrientos sobre el hombre solitario al verse en clara superioridad numérica, sin tener en cuenta que una persona capaz de acabar con guerreros entrenados y con experiencia en mil batallas, tendría habilidad suficiente como para acabar con un puñado de comerciantes y campesinos. A si que no hubo ni uno de ellos que pudiera prever el infierno que se iba a desatar en pocos instantes sobre la ciudad.

En un mundo cuya magia es regida por el odio del que la practica, era poco aconsejable encararse contra alguien que albergaba en su interior odio en su mas pura definición. Odio hacia la codicia. Odio hacia la estupidez. Odio hacia el egoísmo. Odio hacia la mentira… En definitiva, odio hacia la especie humana.

Una columna de fuego se elevo y se proyecto en todas direcciones calcinando todo aquello que estuviera en su camino en un radio de varios kilómetros. Casas, jardines, árboles, aves, mamíferos… todo se volvió ceniza al sentir el abrasador calor de aquel hechizo de fuego. Tal fue el poder liberado, que cuentan las leyendas que de esta manera fue absorbido todo el calor de aquel verano, y a partir de ese instante comenzó el crudo invierno.

No cabía duda, los años sirviendo a aquel poderoso mago, le habían enseñado a Ellar algo más de lo que en principio podía parecer.”

VII

El sol comenzó a asomar por el horizonte, y Ellar volvió a la realidad de un plomazo. Volvía a estar sobre la colina, y escucho a lo lejos el cantar de un gallo que anunciaba el nuevo día. Habia llegado la hora, y a pesar de sus dudas iniciales de si habia necesidad de continuar con la plaga que habia sembrado a su paso, decidió que la vuelta al hogar no era motivo para echarse atrás. No habia hogar que albergara el odio mas que su propio cuerpo y aquella armadura que le habia dado su autentico nombre, y la nostalgia fue quemada como habia sido quemado el resto del mundo a su paso. Por que el era “La muerte Púrpura” y aquel nombre era el único honor que le quedaba. Se levanto, y comenzó el descenso hacia la aldea que le habia visto nacer. Aquel sitio que en algún momento olvidado en el tiempo habia llamado “hogar”.


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Y hasta aquí el primer relato de Ellar... ¿Con ganas de mas? Pues esperar el siguiente relato en el mismo blog proximamente...

¡Hasta la proxima entrada!

2 comentarios:

  1. Vaya, vaya,he descubierto el relato a raíz de tu último comentario en mi blog, y he de decirte que me parece excepcional la forma en la que se forja la tormentosa y agria personalidad de Ellar, un protagonista que consigue provocar odio y lástima a partes iguales.

    Estaré encantado si decides dejar que publique la 2ª parte de la trilogía en mi blog.

    Un saludo y enhorabuena por el relato. BYE.

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  2. Acabo de publicar tu relato en El cuarto de las ratas. Pásate cuando quieras pr allí.

    Gracias por la colaboración.

    Un saludo. BYE.

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